La mujer, de 85 años, fue hallada muerta en una residencial de San Rafael en donde vivía su hijo. El hombre, quien tenía varios cortes en los brazos y la cabeza, no habría podido quitarse la vida.

Confesó que ahorcó a su madre en un presunto pacto suicida

Por UNO

Marcelo Schmitt

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Una anciana de 85 años fue asesinada por su hijo de 50, quien la ahorcó con un precinto en una residencial ubicada en la calle Avellaneda al 200 de esta ciudad. Se especula con un presunto pacto suicida.

El crimen fue  reconocido por el hijo pasadas las 20 del miércoles y habría ocurrido durante la mañana del mismo día, cuando –por causas que se investigan– el agresor se abalanzó sobre la víctima y con un precintó le presionó el cuello  hasta ahorcarla.

El cuerpo de Dora Elsa Olivera, quien padecía mal de Parkinson, estaba tendido en la cama con visibles marcas en el cuello y algunas lesiones más en sus brazos. Según fuentes relacionadas a la investigación del hecho,  “el autor habría sellado un pacto suicida con su madre pero no lo pudo concretar, porque intentó quitarse la vida y la acción no prosperó”.

Walter Montoya –el único imputado en la causa– fue quien se comunicó al 911 y denunció que su madre estaba muerta. La noticia fue confirmada por personal de la Unidad Especial de Patrullaje, que al llegar al lugar lo  arrestó y por orden del juez lo trasladó a la Comisaría 32.

El hombre tenía una serie de cortes en los brazos y una herida cortante en el cuero cabelludo que –según fuentes confiables– “fue producida por un cuchillo y un cabezazo contra la pared”.

En tanto, en la escena del crimen, personal de la Policía Científica tomó huellas digitales y secuestró algunos elementos relacionados con el asesinato, además de varias botellas de bebidas alcohólicas.

De acuerdo con los  primeros indicios, después de ahorcar a su madre, Montoya intentó quitarse la vida pero no consiguió el objetivo y se quedó por más de ocho horas en la habitación, al lado de cuerpo.

El imputado, de profesión taxista y quien se habría separado de su esposa hacía unos 20 días, rentó la habitación el 23 de octubre y se mudó junto a su madre, a quien tenía hospedada en un geriátrico.

Algunos problemas económicos y de índole familiar lo habrían sumido en un estado de profunda de presión del que no podía salir. Según una fuente consultada, “incluso ocultaba la enfermedad de su madre y decía que tenía  mal de Alzheimer”.

La teoría del pacto entre la madre y su hijo no fue confirmada oficialmente, aunque es una de las hipótesis que manejan los investigadores para explicar el crimen.

En este contexto, durante la estadía de ambos en la residencial eran visitados por una de las hijas de Montoya, quien estuvo el miércoles en el lugar después de que llegara la policía.

Ayer a la mañana, el magistrado que  entiende en la causa, Gabriel Ravagnani, ordenó el traslado del detenido de la Comisaría 32, donde estaba alojado, a los tribunales para tomarle declaración en la causa por “homicidio agravado por el vínculo”.

El hecho, por lo macabro, no solo conmocionó a la sociedad sureña sino también a los hospedados en el lugar, que no podían creer lo que había pasado.

Un hombre que se aloja allí, quien prefirió preservar su identidad, señaló a Diario UNO: “Al detenido lo veíamos todos los días. Sabíamos que su madre tenía alguna enfermedad, pero nunca nos imaginamos un desenlace  semejante”.