Policiales

Está en la misma celda que su suegra, su hermana y una hija. El trato con el resto de las convictas es respetuoso. Se levanta temprano y limpia un vasto sector del penal. Lo que más espera es que la visitan sus pequeños hijos.

Cómo son los días de “La Yaqui” en El Borbollón

Por UNO

Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

Aunque hayan corrido ríos de tinta sobre Sandra Jaquelina Vargas(37) La Yaqui, sindicada como jefa narco y de un grupo de delincuentes juveniles, detrás de los muros del penal de mujeres de El Borbollón empezó otra historia, que al igual que la ya conocida, merece ser contada. Esto porque siempre hay dos aspectos distintos de una misma persona.

Es sin dudas la detenida más famosa desde la creación del penal, pero no tiene aires ni se comporta como tal. Es más. Según contaron a UNO fuentes penitenciarias, hay un detalle que la distingue “y es la dignidad con la  que afronta su encierro. Tiene en claro lo que está pasando y cuál es su situación. No es una mujer soberbia ”, afirmaron.

Cuando puso pie en la cárcel, durante la primera entrevista a la que fue sometida para la ficha de ingreso hubo un momento  en que se quebró.

Fue cuando recordó el nombre de su esposo, Cristian Gélvez, padre de sus cinco hijos –entre ellos dos gemelas de 5 años–, quien fue asesinado en enero pasado en el Campo Papa.

Las mismas fuentes la pintan de una manera impensada si se tienen en cuenta los delitos que se le endilgan y la describen como una persona “sencilla, muy amable, que no levanta la voz. Habla mesuradamente, como pensando lo que dice”.

Ahora, a casi un mes de entrar al penal donde está alojada en el sector 3, llamado de resguardo, para salvaguardar su integridad física está separada de la mayoría de la población carcelaria.

Comparte sus días de encierro con su hija Silvina (21), su suegra y su hermana Patricia. Con ellas están cinco internas más.

Le gusta levantarse más temprano que el resto de las reclusas y sale al aire libre. Vestida de riguroso sport como se la veía en las fotografías de su arresto en San Luis y luego en Mendoza, La Yaqui a decir de los penitenciarios es muy trabajadora y colabora barriendo un amplio sector del penal y otras partes y la misma actitud adoptó su hija. Luego al anochecer, alrededor de las 19.30, ya comienza el recuento de las internas y regresa junto con sus familiares a la celda, donde suelen conversar hasta tarde. La llegada de La Yaqui al penal no produjo modificaciones de ningún tipo en las internas.

Con el resto de las convictas el trato es normal y en ningún momento profirieron grito alguno cuando llegó con fuerte custodia. “El primer día estaba como a la defensiva pero luego fue remarcando su personalidad, que no es agresiva para nada”, dijeron.

Desde el comienzo de su encierro en el penal quiso dejar en claro que “yo soy una persona normal, como cualquier otra”, y reiteró que “todo lo que se dice de mí es un invento de la policía, la fama me la hicieron ellos”.

Demuestra que es una más manteniendo un perfil bajo y compartiendo un mate con sus compañeras de encierro dentro de un marco de profundo respeto que no da pie a insultos o malos tratos. En realidad no tiene  problemas con nadie, no tiene enfrentamientos y mucho menos provoca escándalos para hacerse notar.

Las debilidades de “La Yaqui”

El talón de Aquiles de Jaquelina Vargas son sus hijos más pequeños, quienes quedaron a cargo de su abuela materna desde que cayeron presas ella, su hija Silvina, su suegra y su hermana Patricia.

Son ellos los que le  cambian el día cuando llega la jornada de visitas y luego, cuando se van, la mujer pintada como el peligro público número 1 comienza a hacer la cuenta regresiva para pensar tan sólo en la alegría que le produce verlos una semana después.

Otra debilidad, pero más superficial, es su aspecto personal, al que cuida con esmero. Su cabello largo recogido en un rodete y sus ya famosos buzos deportivos la caracterizan como algo diferente dentro del penal, donde,  como ella dice, es “una más”.

Podría ir a archivo la causa de los periodistasLa fiscal Claudia Ríos Ortiz hasta ahora no halló suficientes pruebas para imputar a Vargas.

La causa que tiene La Yaqui en esferas de Delitos Complejos de Claudia Ríos Ortiz terminaría en un archivo. Es la referida a denuncias hechas por policías de Inteligencia Criminal que dijeron que la vida de tres periodistas  de El Sol corrían peligro.

Esto se debe a que la magistrada no ha encontrado hasta el día de la fecha pruebas suficientes que alcancen para adjudicarle a La Yaqui alguna imputación. Por su parte esta última se presentó junto con su abogado, en  aquel momento Alejandro Acosta, ante la fiscal Ríos Ortiz en forma espontánea en febrero pasado. Negó los cargos que se le atribuían y pidió un careo con todos los involucrados en la causa.

En primer lugar con los periodistas (eventuales víctimas), quienes nunca declararon ni instaron ninguna investigación, y en segundo lugar con el miembro de Inteligencia Criminal que le había acercado la información a la  fiscal del riesgo al cual estaban expuestos los profesionales. Los careos hasta ahora no se hicieron y difícilmente se hagan.