Se trata del crimen de Mauro Laflor (20), ultimado en El Challao a mediados del 2013. El acusado fue atrapado un año después con el arma homicida cometiendo un hecho similar.

Comenzó el juicio por uno de los homicidios más difíciles de esclarecer en los últimos años

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Comenzó este lunes el juicio por uno de los homicidios más difíciles de resolver en los últimos años en la provincia. Se trata del crimen de Mauro Laflor, un joven de 20 años ultimado de un disparo cuando se encontraba con amigos en El Challao a mediados de 2013. El presunto autor cayó porque cometió otro ilícito con la misma arma.

Casi una docena de testigos pasaron por la primera jornada del debate que tiene como único acusado a Sebastián Picaflor Baigorria, el cual se realiza en la Primera Cámara del Crimen. Fuentes ligadas al caso esperan que esta semana se defina el proceso judicial oral y público.

Baigorria no sólo está acusado por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego, sino que también tiene acumulado otro hecho calificado como robo agravado, encubrimiento y resistencia a la autoridad. Todo tiene que ver con la forma en que fue atrapado.

Sucede que el crimen del Laflor fue una causa muy difícil de resolver. Los atacantes no dejaron huellas, los testigos no podían reconocerlos y no surgía ningún dato por parte de investigaciones. Cuando el caso estaba estancado y la impunidad era la única respuesta, en agosto de 2014 se encendió la luz en el expediente que investigó la entonces fiscal de Ciudad Laura Rousselle.

A mediados de ese mes se cometió un robo con las mismas características del crimen del joven: un grupo de personas tomando algo en el mirador de El Challao fueron interceptadas por al menos cinco delincuentes que los encañonaron y les sustrajeron el vehículo, el cual incendiaron minutos después.

Si bien en esta ocasión no dañaron a las víctimas, uno de los asaltantes fue capturado con un revólver calibre 380. Este arma fue peritada por personal de balística que determinó que fue la misma que despidió el proyectil que ultimó a Laflor casi un año atrás. Es por esto que Baigorria fue imputado también por el homicidio.

Ahora será tarea del fiscal de cámara Javier Pascua mantener firme la acusación para que que el tribunal, presidido por Víctor Comeglio e integrado por Ariel Spektor y Lucía Motta, encuentre culpable al acusado no sólo por el último robo, sino también por el asesinato.

Una muerte difícil de esclarecer

En las primeras horas del 15 de julio de 2013, Mauro Laflor (20) se encontraba junto a su primo Luis Mora (29) y dos chicas de 18 y 17 años en el mirador de El Challao, a pocos metros de la entrada al boliche Scanner.

Mientras tomaban unas bebidas y charlaban, fueron abordados por dos delincuentes que comenzaron a amenazarlos con armas de fuego. En ese momento, la mayor de las víctimas tomó una pistola 9 milímetros que era su arma reglamentaria, ya que trabajaba como policía.

Comenzó un tiroteo que tuvo como víctima fatal a Laflor, quien recibió un disparo en la espalda. Su primo policía lo subió al Peugeot 504 en el que circulaban y lo traslado al Hospital Lagomaggiore, donde llegó sin vida.