Caso Soledad Olivera: declaró el acusado de su desaparición y las hermanas de la víctima lo señalaron como culpable

Por UNO

[email protected]“En ningún momento Soledad se acercó a mi casa o a la finca”, aseguró Mariano Luque, el único imputado por la desaparición de Soledad Olivera (28), ocurrida el 18 de noviembre de 2011 en la zona de Tres de mayo, en Lavalle. Además declararon las tres hermanas de la víctima, quienes apuntaron al detenido.

El acusado por privación ilegítima de la libertad de Olivera declaró ante el tribunal de la Segunda Cámara del Crimen, poco después de comenzar el debate en la mañana de este lunes.

“El día de la desaparición de Soledad yo estaba trabajando en el fondo de la finca”, fue lo primero que dijo casi como de memoria.

“Ella se había comunicado conmigo por un dinero que necesitaba, pero al no acercarse a la propiedad creí que lo había conseguido”, relató ante la mirada de los jueces.

En varias oportunidades destacó: “Al momento de su desaparición no teníamos ningún vínculo, no éramos pareja, ni novios. Solo manteníamos una amistad, la ayudaba con mercadería o dinero cuando necesitaba”.

Pero también mantenían relaciones sexuales, según Luque, “eran casuales”. “Ella era libre como yo. Teníamos relaciones con otras personas y estaba conmigo algunas veces. En ningún momento fue privada de su libertad”.

Se preocupó también en aclarar que en las conversaciones que mantenían, nunca hubo amenazas de parte de ninguno de los dos.

“Por la precariedad donde yo vivía nunca podría haberla retenido contra su voluntad”, aseguró Luque.

Dijo además que dos o tres meses antes de la desaparición de Soledad, él había formado pareja con Beatriz Chacón, hermana de Johana Chacón, quien desapareció en septiembre de 2012.

La declaración de las hermanas de Soledad

Mabel, Marcela y Romina Giménez coincidieron en que su hermana era incapaz de abandonar a sus tres hijos, que siempre que salía avisaba y no demoraba más de una hora.

La tarde del 18 de noviembre de 2011 Marcela, Romina y Soledad tomaban mate en su casa del barrio Paraíso, de Tres de Mayo, en Lavalle.

Un mensaje de texto irrumpió la charla de hermanas. Era Mariano Luque quien escribió: “Venite, te estoy esperando”. El mensaje fue leído por Romina, la más chica de ellas.

“Se hizo un rodete, se miró al espejo. Dejó el lavarropas prendido y dijo que si su hija Milagros – de 3 años en ese entonces- se despertaba le dijéramos que se había ido a comprarle un chupetín”, recordó Marcela.

Soledad salió de la casa con un pantalón corto, una musculosa, ojotas y con el celular. Nada más.

Era cerca de las 15.30. Dijo que iba a pasar por la finca de Don Mario, porque le había dicho que tenía trabajo para ella, y luego iría a ver a Mariano a la finca donde vivía con su padrastro, Luis Curallanca.

“Desde ese día no la vimos nunca más”, aseguraron las hermanas.

Romina dijo que el sábado le mandó un mensaje de texto diciéndole que volviera o le haría una denuncia por haber abandonado a sus hijos. “Me contestó que la pusiera, que no iba a volver. Pero ese mensaje no lo escribió mi hermana porque estaba todo abreviado y ella escribía las palabras completas”. Ese fue el último mensaje.

Las tres mujeres fueron a la finca de Luque entre el lunes o martes siguiente a la desaparición de Soledad. Allí Mariano negó haberla visto y dijo que no le había mandado mensajes de texto.

“Yo le dije que estaba mintiendo porque yo había visto el mensaje que le mandó antes que ella saliera, pero nos dijo que le revisáramos el celular, que no tenía ningún mensaje”, declaró Romina.

La más chica de las hermanas sostuvo que Soledad estaba por volver con el padre de su hija Milagros y que se quería alejar de Mariano, pero este no la dejaba tranquila.

“Le mandaba mensajes pidiéndole que no la dejara, que lo intentaran, que el papá de su hija no la quería como la quería él”, describió Romina. “Estaba obsesionado con Soledad, ella lo quería dejar, pero él le pedía que no lo hiciera”.

Al momento de la desaparición de la joven madre de tres hijos estaba embarazada. “Me dijo que se había hecho un test y le había dado positivo, pero no estaba segura si era de Mariano o del papá de su hija, con quien también había estado. Estaba de tres o cuatro meses y ya se le notaba”, aseguró Romina, quien al parecer era la más cercana de las hermanas.

El último contacto

La última en ver a Soledad habría sido una mujer llamada Ester, quien era vecina.

Romina detalló: “Doña Ester fue a mi casa cerca de las 19 porque un rato antes se había cruzado con Soledad, unos 200 metros antes de la finca donde estaba Mariano, y le dijo que se fuera a tomar mates, que en un rato volvía”,

Otro que fue consultado por las hermanas fue Don Mario, un hombre mayor que tenía una finca poco antes de Curallanca.

El hombre aseguró que había visto a Soledad por la mañana, cuando ella le preguntó si tenía trabajo para darle y él le respondió que lo visitara en la tarde para darle una respuesta.

Este hombre aseguró que no vio a Soledad porque él no estaba en la finca.

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Mariano Luque, acusado por la desaparición de Soledad Olivera
Mariano Luque, acusado por la desaparición de Soledad Olivera
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Mabel, Marcela y Romina Giménez, hermanas de Soledad
Mabel, Marcela y Romina Giménez, hermanas de Soledad
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Luis Curallanca, padrastro de Mariano Luque
Luis Curallanca, padrastro de Mariano Luque