En dos semanas de duración, más de 50 testigos pasarán por el juicio que se le hará al policía acusado de la muerte de Fabio Basualdo, de 16 años, ocurrida el 7 de febrero de 2010 en Pueblo Diamante luego de disturbios en una fiesta familiar. Los jueces deberán determinar si se trató de un hecho accidental, legítima defensa o un caso de gatillo fácil.
Por lo pronto, el cabo Nelson Daniel González (40) llegará el debate oral acusado de “homicidio causado en exceso del cumplimiento del deber y de legítima defensa”.
También será juzgado Diego Sebastián Martínez (21), joven que acompañaba a la víctima en la fiesta y al que se lo sindica como generador de los disturbios. Por ello está acusado de “amenazas agravadas y tenencia de arma de guerra sin la debida autorización”.
El juicio se desarrollará del 29 de julio al 16 de agosto, si no hay una nueva postergación, en la sala de debates de la Segunda Cámara del Crimen, y será llevado adelante por el tribunal integrado por los jueces Aroldo Gorri, Raúl Rodríguez y Jorge Yapur. Las audiencias se harán a la tarde con inicio a la hora 17.
Incidentes y persecución
Según el pedido de elevación a juicio del fiscal civil y de instrucción Jorge Ferrandi, los hechos se desarrollaron entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de febrero de 2010 en Pueblo Diamante.
Todo se inició en una fiesta de 15 años en la casa de Centroamérica 885. Cerca de las 7 el dueño de casa, Héctor Lucero, pidió interrumpir la música, entonces Martínez y Basualdo, que estaban allí, comenzaron a insultar al hombre y hubo golpes hacia él y otros familiares.
De acuerdo con el escrito del fiscal, Martínez hizo amenazas de muerte y prometió volver con un arma. Ambos fueron echados de la fiesta, pero regresaron a los pocos minutos. Martínez con un revolver calibre 38 y Basualdo con uno calibre 22.
El primero de los jóvenes, apuntando con el arma, comenzó a amenazar de muerte y provocar, mientras el segundo se mantenía atrás sin empuñar su revólver pero arrojaba piedras, botellas, ladrillos y otros elementos. Luego el arma de Basualdo se disparó frente a la casa, pero no se supo en qué dirección.
Ante ello, una mujer llamó por teléfono a la policía y al lugar arribó el móvil 2056 con el auxiliar Mendoza Lucero y el cabo González. Entonces el par de revoltosos huyeron en moto y se inició una persecución por calles del barrio. En una esquina derraparon y continuaron a pie. A la persecución se sumaron efectivos de Infantería.
Según la acusación del fiscal, Martínez arrojó el revólver en una verdulería de Coronel Campos y Reconquista, pero fue detenido en Beltrán y Reconquista por policías de Infantería.
La muerte de Basualdo
El móvil 2056 siguió a Basualdo y en un puente de Reconquista 610 lo interceptó y se intentó la detención. El perseguido portaba un revolver 22 largo marca Tala.
Según el escrito de elevación a juicio, González con su arma reglamentaria se colocó a 4 a 5 metros y ordenó que se quedara quieto y arrojara el revólver, pero Basualdo no cumplió.
El policía intentó ponerlo boca abajo en el suelo, por lo que se generó una breve lucha cuerpo a cuerpo, “donde González apoyó su mano derecha –en la que tenía el arma cargada– en la parte superior de la espalda de Basualdo para hacer fuerza y procurar su caída”. En ese momento la pistola se disparó en contacto o muy cerca del cráneo de Basualdo, lo que provocó su muerte instantánea.
En la investigación no se pudo determinar si en ese momento la víctima tenía el arma en la mano derecha o la había arrojado en una acequia, donde fue encontrada. Además, la vaina servida que mató al joven nunca fue hallada.
Todo esto deberá analizarse en la primera quincena de agosto y los magistrados tomarán su decisión. Por la característica del hecho se evaluaba la posibilidad de que Gendarmería se encargara de la seguridad durante el juicio, pero eso aún no ha sido decidido y hasta el momento esa tarea la realizará la policía provincial.



