El ataque fue el viernes a la noche a una vivienda del callejón Cuervo, en Coquimbito. Les robaron varios miles de pesos, televisores, computadoras, electrodomésticos y una 4x4.

Banda asalta y desvalija a una familia a punta de pistola en Maipú

Por UNO

Alejandro [email protected]

Un rincón de ensueño, con casas propias de un barrio privado y un ambiente rural. Así se puede describir en pocas palabra el callejón César Cuervo, en Coquimbito, Maipú, donde todo ese encanto muta en un infierno con la constante acción del delito.

El viernes por la noche fue el turno de una familia, unas de las pocas que residen o pasan el fin de semana en ese callejón de 200 metros, que no supera la decena de viviendas.

No eran 22, cuando un matrimonio que estaba con sus hijos y una pareja de amigos fue sorprendido por cuatro delincuentes a mano armada.

Sin vueltas, la banda ganó los patios y el interior de la vivienda del matrimonio Cabrera-Ferreyra, y aplicando algunos golpes y amedrentando a punta de pistola comenzaron a desvalijar a la familia.

No se conformaban sólo con dinero sino que iban dispuestos a llevarse todo, y de hecho lo hicieron.

En un rato los delincuentes se alzaron con $32.000 en efectivo, dos televisores LED de 42 y 32 pulgadas, un horno microondas, otro horno eléctrico, indumentaria, las alianzas de oro del matrimonio, los teléfonos celulares, dos cascos de moto, una PlayStation III, un juego de llaves y por supuesto la camioneta Mitsubishi doble cabina, que fue hallada más tarde abandonada porque sólo se la llevaron para escaparse y asegurar una fuga sin percances con las víctimas del suceso.

El vehículo fue hallado en las inmediaciones del barrio Maitén, del mismo Coquimbito, pero hasta anoche no había novedades de la banda que había dado el golpe.

Cuentan en el vecindario que los delincuentes terminaron huyendo con cierta rapidez, advertidos por las víctimas de que uno de sus hijos había salido a comprar carne para hacer un asado y que volvía con varios amigos.

Les habrían ofrecido a los asaltantes que se llevaran la camioneta con tal de impedir que el hijo y los amigos cayeran presos del ataque y todo pudiera derivar en un verdadero desastre.

Los asaltantes parece que lo entendieron sin vueltas y como en este tipo de golpes delictivos la rapidez es crucial para ejecutarlos, no dudaron en tomar la sugerencia de las víctimas y huir.

Una zona asolada

El callejón César Cuervo está a unos trescientos metros del carril Gómez, metido, no muy lejos de una de las principales compañías bodegueras de la provincia y el país.

La zona, como toda inmediación rural o semirrural, aparenta ser muy tranquila, pero los vecinos dieron cuenta de que son víctimas habituales de los robos.

Uno de ellos, que prefirió el anonimato, dijo a Diario UNO que “ya hemos tenido más de 10 robos acá y no hay nada que hacer, aunque tengas todas las previsiones se vienen por las fincas aledañas, se meten por las casas contiguas y te roban”.

Asegura que cuando hay algún robo suelen tener algún patrullaje y presencia policial pero luego aclara: “En cuanto pasa un tiempo ya no vuelven, y claro, la policía no puede estar en todos lados, acá hay mucha impunidad”.

Ni los perros para cuidar, que abundan en la cuadra, ni los muros perimetrales de los lotes, ni las ofendículas eléctricas parecen amedrentar a los delincuentes, que una vez más atacaron el callejón Cuervo, convencidos de llevarse un seguro botín.