Fue en Coquimbito, Maipú, donde los delincuentes dañaron varios camiones y robaron diversos elementos

Atacan a una empresa de transporte por tercera vez

Por UNO

Por Catherina [email protected]

Las empresas de transporte de Coquimbito, Maipú, se encuentran en la mira de los delincuentes quienes se llevaron desde vehículos, cheques y otros elementos por una cifra elevada.

Al ataque a la empresa Sea Land SA, el miércoles, donde golpearon a un sereno, se sumó el mismo día otro robo pero en la empresa Drangus, propiedad de Antonio Rejón.

Está ubicada en la calle Perito Moreno al 1.000 y fue allí donde los delincuentes entraron por la parte de atrás pese a tener un sistema de electrificación y una red perimetral.

Para ingresar, primero, tuvieron que sortear una finca que se encuentra ubicada también en la parte de atrás.

Una vez tomado el control de la situación –el robo ocurrió a la madrugada– arremetieron contras los pesados vehículos de transporte internacional, provocándoles severos daños y sustrayendo los estéreos y otros elementos, entre ellos varias cajas de herramientas de precisión y artículos personales de los choferes.

Sin embargo, dadas las medidas de seguridad que posee, no pudieron entrar a la oficina.

El propietario de la empresa, dialogando con UNO, mostró ayer su hartazgo por esta situación, que ya es reiterada. “Es la tercera vez que nos atacan: en la primera nos llevaron 60 neumáticos y en la siguiente, dinero. Pero lo más grave fue que entraron a punta de pistola y encañonaron a todos, llevándose chequeras y otros objetos”.

Bastante preocupado, el hombre manifestó: “Para pedir una custodia privada nos exigen pagar mensualmente la suma de $28.800 y esto para nosotros es imposible absorberlo. Está parado todo lo que es tráfico internacional y nos dedicamos a llevar cereales a Chile”.

“Acá hay un destacamento en la puta 60 –agregó–, pero se ocupa más que nada de acompañar a los turistas que hacen la ruta del vino y nosotros estamos esperando que haya más prevención”.

“El tema acá –puntualizó Rejón– es que no sabemos cómo parar todo esto(refiriéndose a los asaltos y los robos reiterados a las distintas empresas de transporte de la zona), pero no encontramos la fórmula porque, como ya dije, no podemos absorber el costo de un guardia. Pero, entiéndame, no puede ser que éstos (por los delincuentes) hagan lo que quieran y nosotros sigamos siendo sus rehenes”.