Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar
Adrián Soda (20) quiso asesinar a un joven en el barrio La Favorita el 1 de este mes. A él y a su tío les endilgaron el delito de homicidio criminis causa en el caso de Heyward.
Al acusado de matar al turista lo imputan por intentar otro crimen

La información proporcionada a Delitos Complejos por testigos de identidad reservada fue clave para que tío y sobrino fueran imputados por homicidio criminis causa por el asesinato a quemarropa del turista neocelandés Nicholas Heyward (31) mientras paseaba con dos amigos en el parque General San Martín, en abril pasado.
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El arresto tiene un antes y un después porque uno de los detenidos, Adrián Soda (20), ya había estado preso por este hecho poco después de ocurrir pero por falta de pruebas contundentes el magistrado lo tuvo que liberar. No obstante quedó procesado como sospechoso de ser el autor material y por orden del fiscal tenía la obligación de concurrir todas las semanas a la fiscalía. Precisamente cuando fue allí hace tres días decidieron arrestarlo.
Además de la imputación por el crimen de Heyward, el fiscal Santiago Garay le endilgó otra que es intento de homicidio de un joven en el barrio La Favorita el 1 de este mes.
La investigación siguió a pasos agigantados porque todo apuntaba al joven y su entorno.
Así fue como se hicieron en las últimas horas cinco allanamientos en los barrios Alto Mendoza, La Favorita y Olivares. Esta vez se detuvo a Marcos Leiva (34), tío de Soda y con más de 20 antecedentes en su haber por distintos delitos penales, entre los que se cuentan robos agravados y un intento de homicidio.
Los dos detenidos residen en el barrio San Martín de Capital y si bien se llegó a secuestrar un revólver calibre 32 –no fue el utilizado para matar a Heyward– también se pudo encontrar una moto que sí habrían empleado el día del asesinato, según explicó en conferencia de prensa el ministro de Seguridad de la provincia, Leonardo Comperatore.
Esta moto ahora será peritada por la Policía Científica, que ratificará o descartará la hipótesis.
No hay crímenes perfectos Si hay algo que les jugó en contra a los presuntos homicidas es haber hablado demasiado para jactarse del tremendo suceso. Es más, uno de ellos había hecho alarde incluso de ser el autor material.
Esto movilizó a más de una persona que horrorizada, y por qué no también motivada por la recompensa que había puesto el Estado de $ 40.000, aportó datos a la policía. Los efectivos mostraron el identikit confeccionado cuando todavía estaba en Mendoza la pareja de amigos de Heyward que esa fatídica siesta caminaban a su lado en el Parque. Según trascendió, los testigos no titubearon al momento de reconocerlos.
El próximo paso será someter a los detenidos a una rueda de reconocimiento de personas, no descartándose que el amigo de Nicholas que ese día estaba con él, de nacionalidad francesa, pueda viajar a la provincia a tal efecto.
►Adrián Soda fue el primero que cayó por el asesinato de Nicholas Heyward el 28 de abril pasado en el Parque. Tuvieron que soltarlo pero quedó procesado. Con más elementos y testigos fue arrestado hace tres días en Delitos Complejos. Operativos.
Así ocurrió el brutal ataque a los tres paseantes en el ParqueEl asesinato de Nicholas Heyward, neocelandés residente en Australia, se consumó el 28 de abril pasado cuando el joven caminaba por la avenida Thays del parque General San Martín. Con él iban conversando animadamente sus compañeros de hostel Fiona Darling (34), australiana, y Pierre D’Amico (29), francés.
Los tres habían llegado a Mendoza el sábado 26 procedentes de Bariloche, donde se habían hecho amigos ya que tenían en común la pasión por la montaña. Y vinieron aquí porque pensaban conocer el Coloso de América , el Aconcagua. Esto lo dejaron para unos días más adelante, ya que el trío tenía como prioridad recorrer Mendoza. Y fue así como desde el hostel Itaka, en la calle Arístides de Ciudad, se encaminaron ese lunes hacia el Parque.
Eran las 15.40 cuando caminaban y charlaban animadamente. Seguramente no advirtieron que se les estaba acercando demasiado y peligrosamente una moto con dos sujetos a bordo. El más joven conducía y el otro un poco más grande iba sentado atrás.
Uno de ellos se bajó para arrebatarle la mochila pero aparentemente Heyward se habría resistido y cayó al suelo.
Esto le dio la oportunidad al asesino de sacar el arma y lo remató cuando estaba totalmente indefenso. Escaparon rápido pero en los ojos de los amigos quedó grabado para siempre el rostro del asesino y así lo describieron cuando hicieron el identikit.
El neocelandés murió delante de ellos porque le habían descerrajado cuatro disparos. Al verlo moribundo entraron en shock pero igualmente respondieron a las preguntas que les hacía el fiscal de Delitos Complejos y ayudaron mucho a sumar pruebas tendientes a esclarecer uno de los casos que provocaron un fuerte cimbronazo en las más altas esferas de Seguridad.
Este crimen tuvo una gran repercusión no sólo a nivel nacional sino que también ocupó la portada de diarios europeos y, obviamente, en Nueva Zelanda.