Lo que debería ser festejo, alegría y reencuentro se convirtió en desconsuelo, incertidumbre e impunidad. Este lunes, Agustín Aybar cumpliría 32 años. Cumpliría si no lo hubieran asesinado de un disparo en la puerta de su casa. El crimen en Ciudad todavía es uno de los casos más misteriosos de los últimos años en Mendoza.

Recién terminaba de cenar pizza con su familia. Sus hermanas se habían ido de la casa ubicada en calle Chile, a pocos metros del verde Parque Central. Ya corrían los primeros minutos del domingo 14 de septiembre de 2015. El reloj casi marcaba las 2 y Agustín, como solía hacer, fue a pitar a la puerta. Nunca fumaba adentro de la casa de su madre.

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Prendió su cigarrillo, tal vez pensando en el fulbito que jugaría el próximo jueves como solía hacer con su grupo de amigos. Y ahí se empezó a apagar su vida. Fue un solo disparo que impactó en su estómago. Tambaleando, alcanzó a ingresar a la casa, le dijo a su madre que lo habían atacado y se desvaneció. Agustín Aybar fue asesinado a sus 26 años.

La complejidad del crimen en Ciudad es evidente. Tres fiscales, quienes hoy integran la Unidad Fiscal de Homicidios y son especialistas en el tema, tuvieron el expediente en sus manos. Pero ninguno logró esclarecerlo. Ni siquiera avanzar con alguna pista concreta. La causa es un pantano de varias fojas que hace años no tiene novedades.

La punta a seguir fue un asalto. O al menos un intento, porque no había nada para robarle a Agustín. Había dejado su teléfono celular en la mesita de luz de su habitación. ¿Tal vez quiso evitar que los ladrones entraran a su casa? Es una de las tantas preguntas que rondó por la cabeza de los investigadores, pero que nunca tuvo una respuesta certera.

Existió una pequeña ilusión en avanzar con la pesquisa cuando una cámara de seguridad registró una camioneta blanca circulando en el horario en que Agustín Aybar fue asesinado por una calle donde obligadamente el/los asesino/s debía pasar en su fuga. Pero la imagen no era tan precisa como para tener la patente del rodado.

Incluso se investigaron asaltos ocurridos en los últimos días con algún vehículo de similares características. Pero nada. Y allí se desvaneció el único y último dato contundente.

¿Cómo se hace para esclarecer un asesinato sin una evidencia firme? ¿Sin huellas, sin arma homicida, sin testigos? ¿Cómo hace su familiar para seguir adelante tras cinco años de impunidad?

"Nos queda una vacío enorme"

Valeria es una de las dos hermanas de Agustín. "Fue un momento muy doloroso para todos nosotros. A raíz de esta situación nos unimos con mi mamá y mi hermana para darnos fuerzas frente al dolo. Nos tratamos de desvincular de la investigación confiando en que el sistema nos iba a dar una respuesta".

Sin embargo, no fue así. "Ya tengo resignación. A mi hermano no me lo va a devolver nadie. Nos queda un vacío con 10 millones de intrigas de saber qué fue lo que pasó esa noche".

"Creo que esto tiene que ver con el subdesarrollo en que vivimos. Estamos inmersos en una sociedad y lamentablemente somos víctimas de este sistema en que la gente está cagada de hambre y hace estas cosas".