Familiares piden prisión para efectivos que no evitaron el choque entre un micro y un camión pese a las reiterados llamados al 911 sobre infracciones del camionero.

Acto en el Este por la peor tragedia vial en la ruta 7 en Mendoza, donde hubo 16 muertos

Por UNO

Por Enrique [email protected]

A las 17.44, la misma hora, y en el kilómetro 1010, el mismo lugar, un micro de la misma compañía se detuvo. Se cumplían seis meses. Abajo, en la banquina y entre algunas cruces con los nombres de algunas de las 16 víctimas fatales, los familiares de los muertos abrazaron a los choferes del micro. Todos lloraron. Después unos globos blancos se fueron al cielo.

El acto fue en memoria del 7 de febrero pasado, el día en que se produjo una de las peores tragedias de la historia de las rutas mendocinas. Ese día un camión brasileño a contramano chocó de frente a un micro de la  empresa Mercobus que venía de Córdoba con 27 pasajeros. El saldo fue brutal: 16 muertos y 14 heridos, entre ellos los dos choferes del colectivo y Genesio Mariano, el camionero que originó la tragedia.

Varios factores se conjugaron para que se produjera el fatal desenlace, entre ellos que los operadores del 911 no dieron respuesta efectiva a los numerosos llamados de alerta que indicaron que el camionero ya había cometido infracciones graves y acciones riesgosas horas antes.

“Yo no me conformo con que separen a los policías de sus cargos. Quiero que vayan a la cárcel, que el juez les dé la pena que crea que corresponde, pero que vayan a la cárcel. Porque por su conducta mi marido está muerto. El venía trabajando, y no estaba jodiendo como ellos”.

Dora Blanco habló, angustiada. Tuvo que tomarse unos minutos antes de enfrentar a la prensa. Es la viuda de José Nievas, uno de los choferes del micro siniestrado. Es una familia de La Dormida, donde vivían, hasta que el  7 de febrero les cambió brutalmente su realidad. “Mis dos hijos son adolescentes y tengo que cuidarlos y contenerlos yo sola”, dijo.

Fueron unas 30 personas las que se reunieron ayer en el lugar de la tragedia, la mayoría familiares y amigos de las víctimas. Entre ellas estaban los deudos de Santiago Hernández, un chofer de la empresa Andesmar que  viajaba como pasajero del micro para tomar servicio en la terminal de Mendoza.

Los reclamos de justicia se dirigieron directamente hacia la lentitud de la causa y también pidieron que los policías sean condenados. De los 13 efectivos que fueron separados de su cargo originalmente apenas cuatro de  ellos continúan en esa situación; el resto ya cumple sus funciones policiales.

Cuestionan a un jefe policial

Uno de los casos que ayer ponían bajo tela de juicio los familiares es el del comisario general Darío Irrutia, el jefe del 911. Irrutia fue separado de ese cargo y luego reincorporado y puesto a cumplir otras funciones, pero ahora regresó al cargo que cubría ese 7 de febrero. Los argumentos de la Inspección General de Seguridad fueron que Irrutia estaba de licencia el día en que se produjo la tragedia y por lo tanto no le cabe responsabilidad. Para los  familiares el hecho de que haya sido separado del cargo y ahora esté en su puesto “no es algo claro y queremos que se explique”.

►Aquella tragedia