Seguridad energética

Eventos climáticos extremos dejan a América Latina a oscuras

Exacerbados por el cambio climático, fenómenos como sequías, incendios e inundaciones provocan apagones y amenazan la seguridad energética de la región, que busca soluciones

Cuando empezaron los apagones, Diego Torres anticipó el desastre: "nos cayó encima una crisis tremenda". Ecuador, su país natal, había sido severamente afectado por una sequía inusual que redujo los niveles de los ríos y cuencas hidrográficas de los que dependía la red eléctrica nacional. Lo que le siguió fue un período turbulento de desabastecimiento energético que trastocó la vida de millones de personas y afecta a gran parte de América Latina.

Ecuador empezó a racionar la electricidad en septiembre de 2024. Una serie de apagones en los meses posteriores ha dejado a oscuras repetidamente a barrios de todo el país. También ha desestabilizado el suministro de agua potable e Internet, y ha causado importantes pérdidas económicas a cientos de empresas.

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Una vendedora trabaja a la luz de las velas en Cuenca, en el sur de Ecuador. Los constantes cortes de luz han causado importantes pérdidas económicas a los comercios locales desde que comenzó la crisis energética en 2024 (Imagen: Boris Romoleroux / Imago / Alamy)

Una vendedora trabaja a la luz de las velas en Cuenca, en el sur de Ecuador. Los constantes cortes de luz han causado importantes pérdidas económicas a los comercios locales desde que comenzó la crisis energética en 2024 (Imagen: Boris Romoleroux / Imago / Alamy)

"Los apagones duraban entre 8 y 14 horas diarias. Nos cortaban la luz a las 8:00 pm y nos regresaba al otro día por la mañana. Tuvimos que parar de trabajar, todo paró", lamenta Torres, de 63 años, que se desempeña como ingeniero en Cuenca, una ciudad de la sierra ecuatoriana.

En diciembre, el entonces ministro de Finanzas de Ecuador, Juan Carlos Vega, dijo que el impacto económico de la crisis energética se estimaba en aproximadamente entre el 1% y el 1,5% del PIB nacional.

Aunque la energía hidroeléctrica ha representado durante mucho tiempo la mayor parte de la generación eléctrica de Ecuador, su cuota ha aumentado en la última década, hasta superar el 75% en 2023, según datos del centro de estudios sobre energía Ember. En épocas de lluvias intensas, las centrales hidroeléctricas podrían suplir hasta el 90% de la demanda interna total. Pero con el estiaje, pasó a sufrir un déficit de capacidad energética de 1080 megavatios, que corresponde a cerca del 20% de su capacidad de generación.

"Ecuador estuvo preparado en su momento para fenómenos climáticos que generaban periodos de sequías. En la última década se habían instalado en el país fuentes alternativas de energía renovable, como la térmica y la fotovoltaica", dice René Ortiz, ex ministro de Energía y Recursos Renovables de Ecuador. "Pero muchos de los equipamientos estaban sin mantenimiento porque, durante la pandemia que inició en 2020, el presupuesto previamente destinado a ello se tuvo que orientar a la demanda social y de salud".

"Se creía que esta maquinaria que estaba instalada podía entrar instantáneamente para suplir la escasez [de energía], pero no estaba lista. El tiempo y la escasez se nos vinieron encima. Los apagones se nos vinieron encima", completa el ex funcionario.

Un problema regional

Las interrupciones severas de los sistemas eléctricos se están volviendo cada vez más comunes en América Latina. Vinculados a eventos extremos que han sido exacerbados por el cambio climático, como sequías, incendios o inundaciones, estos problemas reducen la eficiencia de los sistemas eléctricos y amenazan la seguridad energética regional, según un estudio reciente de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Y en el contexto de una mayor presión sobre la generación y distribución de energía en la región, se ha disparado la búsqueda por soluciones flexibles y sostenibles a largo plazo.

En mayo de 2024, el sur de Brasil vivió la una de las mayores inundaciones de la historia del país, que desplazó a más de 600 mil personas y dejó a centenas de heridos. En ciudades como Porto Alegre, la capital del estado, el sistema eléctrico colapsó, y 138.000 se quedaron sin electricidad. Además, las bombas de drenaje de agua, apagadas, no pudieron evitar que las calles se convirtieran en ríos, inundadas por las lluvias intensas y una laguna adyacente.

También en mayo del año pasado, una ola de calor generó un caos energético en México, debido a un incremento insostenible de la demanda energética que dejó a 18 de los 32 estados del país sin luz.

A su vez, la llegada del verano en Argentina provocó la desestabilización energética en este país, con diversos cortes de luz en varias provincias que llevaron al gobierno de Javier Milei a anunciar el "Plan Verano 2024-2025", que contempla la importación de energía brasileña y el aumento del suministro hidroeléctrico desde la represa de Yacyretá, en la frontera con Paraguay.

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Los generadores diésel son una alternativa muy utilizada durante los cortes de electricidad en la región. Los expertos afirman que el crecimiento de fuentes como la eólica y la solar podría aumentar las opciones de reserva de energía (Imagen: Boris Romoleroux / Imago / Alamy)

Los generadores diésel son una alternativa muy utilizada durante los cortes de electricidad en la región. Los expertos afirman que el crecimiento de fuentes como la eólica y la solar podría aumentar las opciones de reserva de energía (Imagen: Boris Romoleroux / Imago / Alamy)

Mientras tanto, una secuencia de huracanes desestabilizó Puerto Rico durante 2024. Entre ellos, el huracán Ernesto, que afectó a la isla en agosto, derribó redes y dejó sin electricidad a unos 700.000 hogares. En 2017, el huracán María destruyó gran parte de la red eléctrica y la isla sigue luchando por salir de esa situación. A finales del año pasado, casi el 90% de Puerto Rico se quedó sin electricidad, después de que un cable subterráneo fallara y provocara un apagón general del sistema.

"Los eventos climáticos extremos han sido una realidad muy presente en los últimos años y cada vez rompen más récords en el mundo", dice el reconocido climatólogo brasileño Carlos Nobre, que atribuye estos eventos al aumento de la temperatura global que generan el cambio climático. "Notamos que nuestras ciudades viven una integración sinergética entre el calentamiento global y el cambio de la tierra", afirma.

La dependencia a la energía hidroeléctrica, ¿un riesgo?

Décadas de búsqueda por la diversificación de fuentes de energía para una menor dependencia del petróleo y el gas natural llevaron a muchos países de América Central y América del Sur a explotar ampliamente su mayor recurso: el agua. Decenas de hidroeléctricas fueron construidas en reservas hidrográficas clave de la región, como es el caso de la central de Itaipú en Brasil o Guri en Venezuela.

Y aunque esto solucionó en su tiempo un problema, el aumento de la demanda energética y el cambio climático han puesto en jaque a este tipo de sistemas. De acuerdo con Nicolas Fulghum, analista senior de Ember especializado en datos sobre la energía global, siempre ha habido una conexión crucial entre la crisis climática y la generación de energía, fundamentalmente en naciones altamente dependientes de la energía hidroeléctrica. "La energía hidroeléctrica ha estado históricamente relacionada con las condiciones climáticas, pero también con la saturación. El problema que estamos viendo ahora es que las plantas construidas en el pasado están ubicadas en regiones donde las condiciones han cambiado. Una región que hace 40 años recibía lluvias intensas, ahora puede estar pasando lo contrario. Y las plantas de energía están volviéndose menos eficientes", afirma el investigador.

"Es difícil saber si este patrón se mantendrá en los próximos años, pero estamos viendo más eventos de sequía, por ejemplo, en Brasil, Ecuador y China, lo que ha afectado la generación de energía en esos países. Este no es un fenómeno nuevo, pero su gravedad es mucho mayor en esas regiones", dice Fulghum.

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Compartida por Paraguay y Brasil, la central hidroeléctrica Itaipú es responsable de casi todo el suministro eléctrico de Paraguay, pero su funcionamiento se ha visto dificultado en los últimos años por las graves sequías en el río Paraná (Imagen: Joédson Alves / Agência Brasil)

Compartida por Paraguay y Brasil, la central hidroeléctrica Itaipú es responsable de casi todo el suministro eléctrico de Paraguay, pero su funcionamiento se ha visto dificultado en los últimos años por las graves sequías en el río Paraná (Imagen: Joédson Alves / Agência Brasil)

*Nota de Jorge Carrasco para Dialogue Earth