País Sábado, 13 de octubre de 2018

Una mujer ingresó con droga a Argentina para pagarle la quimio a su hijo

Claudia recibirá detención domiciliaria en Bolivia y podrá reencontrarse con su hijo Fernando, que está internado muy grave

Finalmente hubo piedad y Claudia S.E., junto a su beba Sheila, nacida en cautiverio, podrán viajar a Bolivia para reencontrarse con Fernando, internado con un cáncer terminal en Santa Cruz de la Sierra.

El juez federal de Salta Ernesto Hansen habilitó a la mujer, presa en el penal de General Güemes por intentar pasar a Argentina un kilo de cocaína con el fin de pagar el tratamiento de su hijo de 13 años, a que viaje a su país y pueda estar con él durante los próximos 30 días.

El magistrado firmó la resolución después de que Infobae contó la historia de Claudia y Fernando, quien, según su médica, "no quiere morirse hasta ver a su mamá".

"Atendiendo a estrictas y elementales razones de naturaleza humanitaria, en virtud del delicado estado de salud del hijo de la causante (...) corresponde de manera extraordinaria y excepcional autorizar a la nombrada a salir temporalmente del país y trasladarse a Santa Cruz de la Sierra (...) a los efectos de ver a su hijo y acompañarlo y asistirlo", escribió Hansen.

No obstante, el juez ordenó al Ministerio Público de la Defensa argentino que coordine con el gobierno boliviano para que Claudia certifique su permanencia en su casa de la ciudad de Monteros o en el hospital donde está el chico, cada 72 horas durante los días que dura el permiso.

"Estoy feliz, feliz, muchas gracias", dijo Claudia a Infobae, mientras armaba su bolso y esperaba salir ayer mismo junto a su beba Sheila Jazmín hacia Salvador Mazza. Desde ese lugar tomará un micro hasta la frontera, donde la esperan funcionarios del gobierno de Bolivia, quienes la llevarán hasta el hospital donde está internado su hijo.

Claudia se enteró de la novedad cuando la llamaron al pabellón desde la defensoría pública. Estaban preparando un lemon pie con compañeras presas y todas dejaron la tarea para festejar. "Una de ellas me dijo que anoche soñó que iba a poder ver a Fernandito", comentó emocionada Claudia a este medio.

Desde Bolivia, la médica del chico también se enteró y le avisó a su abuela. Fernando ya sabe que su mamá estará pronto junto a él.

Infobae se comunicó con un alto funcionario del gobierno de Evo Morales, quien confirmó que están trabajando Cancillería y el Ministerio de Justicia para lograr la excarcelación de Claudia.

En Argentina, la Procuración Penitenciaria de la Nación, también había elevado tras la noticia difundida por este medio, una nota al juez Hansen para que permita la salida de la mujer.

De todos modos, la mujer seguirá imputada y camino al juicio, ya que finalmente los jueces de la Sala 2 de la Cámara de Apelaciones de Salta, integrada por Guillermo Elías, Mariana Catalano y Alejandro Castellanos, confirmaron el procesamiento, la prisión preventiva y el embargo de 20.000 pesos por el delito de transporte de estupefacientes, dictado por Hansen.

Una vez pasados los 30 días, Claudia deberá volver a la prisión de General Güemes, en Salta. Por ahora, es algo que a la mujer no le preocupa: "Voy a estar con mi hijito y ayudarlo, y podrá conocer a su hermanita. Estoy feliz y agradecida con todos los que me ayudaron", dijo la mujer.

La historia

La vida de Claudia S.E. se convirtió en el último año en un remolino demencial. Un día de septiembre de 2017, una médica de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, le anunció que el dolor en la pierna derecha de uno de sus hijos no lo había causado un golpe recibido en un partido de fútbol tal como pensaban, sino algo mucho peor: un tumor dentro de un hueso que crecía demasiado rápido.

Los pediatras oncólogos le avisaron a Claudia que había que comenzar la quimioterapia inmediatamente para intentar que Fernando, de 13 años, no perdiera su pierna. Claudia, madre de otros dos chicos y embarazada de dos meses, trabajaba como empleada de limpieza en casas de su ciudad, Montero, a 50 kilómetros de Santa Cruz, y no tenía dinero para pagar el tratamiento, en un país donde la salud pública no es gratuita, aunque el presidente Evo Morales anunció que lo será a partir de 2019.

Creyó que de la única forma que podría costearlo era si se sometía a las reglas del cruel pero redituable negocio narco. Claudia entonces aceptó cruzar la frontera hacia Argentina. Lo hizo con un bebé en su vientre y dos valijas con poco más de un kilo de cocaína escondida en un doble fondo. Llegó hasta la ciudad salteña de Orán y allí tomó un remise con destino a General Güemes. El puerto final era el barrio de Liniers, en Buenos Aires. Cuando entregara el paquete, recibiría 500 dólares.

Esa era la promesa de sus explotadores. Pero Claudia fue descubierta. El 27 de octubre del año pasado, a las 21.20, en el kilómetro 1.212 de la ruta nacional 34, cerca de la ciudad jujeña de Ledesma, el remise en el que viajaba fue interceptado por Gendarmería Nacional.

Cuando los agentes leyeron el nombre de la mujer recordaron que varios meses antes habían agarrado a un hombre con el mismo apellido. Eso les generó sospechas. Un perro de la fuerza llamado Gamal empezó a rascar con sus garras el equipaje que llevaba Claudia, que estaba nuevo y, según consta en el expediente, "presentaba anomalías en sus tornillos". Los agentes descubrieron 40 paquetes de cocaína por un peso de 1.160,60 gramos.

"Lo hice porque estaba desesperada", dijo la mujer

"Lo hice porque estaba desesperada. Yo no tenía recursos. Tuve que hacer esto para poder curar a mi hijito pero todo salió mal y me quedé aquí y mi mamá lo estuvo llevando (al médico) pero se empeoró y le amputaron", relata entre sollozos. Su llanto retumba y se convierte en eco en el vacío helado del mundo carcelario. Tiene en brazos a Sheila Jazmín, su beba de cuatro meses, que nació con ella en cautiverio y no conoce a su hermano Fernando.

Andrés Reynoso, defensor oficial, apeló el procesamiento y la prisión preventiva, considera, la mujer no presentaba riesgos para la investigación y que cometió un delito con el fin de resolver un mal mayor que el de transportar una droga ilegal: la vida de su hijo. "Está en un estado de necesidad justificante", remarcaron sus defensores en la apelación presentada a Hansen, quien demoró cuatro meses en elevar el recurso a la Cámara de Apelaciones.

Claudia no es narcotraficante, es apenas una mula más de un sistema perverso.

En Argentina, la infracción a la ley de drogas es la principal causa de privación de la libertad de mujeres. El 41% de la población carcelaria femenina (1.477 sobre un total de 3.413) se encuentra en esa situación por delitos tipificados en la ley 23.737. En la población de hombres, la infracción a la ley drogas ocupa el 5° lugar entre los delitos de mayor presencia.

Según estadísticas del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena, del total de las condenadas por drogas en 2017, el 81% (356) obtuvo una sentencia por montos de pena menores a los cuatro años.

De este modo, la mayor parte de las mujeres detenidas por este delito en Argentina se ubican en el mínimo de la escala penal de la ley de drogas, correspondiente a los delitos de comercialización de estupefacientes.

Los datos de 2016 señalan que, del conjunto de mujeres presas por delitos de drogas (procesadas y condenadas), el 56% está por comercialización, el 32%, por tenencia y el 12%, por tráfico de estupefacientes.

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