País Jueves, 14 de junio de 2018

Otra grieta: el aborto dividió al país en celeste y verde

La iniciativa de despenalización llegó por primera vez al Congreso y los argentinos se enfrentaron a una discusión histórica.

Desde 1921 el aborto es una práctica punible en el Código Penal. Casi un siglo se tomó Argentina para debatir abiertamente sobre el aborto. En estos 97 años se votaron leyes que cambiaron paradigmas de la sociedad: la mujer accedió al voto, se legalizaron el divorcio vincular y el matrimonio igualitario, y se sancionó la fertilización asistida. Y aunque todos esos debates se encontraron con detractores y partidarios, el del aborto marcó como ningún otro una grieta entre quienes apoyaron la despenalización y quienes no.

El debate sobre el aborto tuvo en Argentina dos posiciones sin medias tintas que hasta se apropiaron de colores para identificarse, de un lado los verdes, del otro los celestes. El aborto, un tema que supo ser un tabú, que tuvo resistencia hasta en los mismos casos en los que la ley lo permitía, fue ayer desempolvado y sacado de debajo de la alfombra para ponerlo no sólo en la agenda legislativa y de los medios, sino también en la de todos los argentinos. Dentro del seno de las familias, de los grupos de amigos, de los compañeros de trabajo, la discusión estuvo presente. Ningún argentino fue ajeno.

El debate del aborto tocó temas transversales para la vida civil, se enfrentó cara a cara a aristas como la concepción de la vida, la libertad sobre el cuerpo y sus alcances, la salud pública, el alcance de las creencias religiosas y lo que debe ser o no penado.

Y aunque las diferencias entre quienes tomaron una posición y otra se volvieron irreconciliables, el debate, tanto en el Congreso como en cualquier otro espacio de la sociedad, fue en gran medida en términos de respeto. Argentina vivió una jornada de civilidad, de crecimiento democrático.

Hubo manifestaciones en todas las plazas y espacios públicos del país. Las calles cercanas al Congreso fueron valladas un día antes de que comenzara la sesión y dos columnas de miles de personas escucharon el debate. En Mendoza sucedió lo mismo: las agrupaciones autodenominadas "provida" se agruparon en la Legislatura y arengaron a los conductores que pasaban por calle Patricias a tocar bocina. Quienes estaban a favor de la legalización se concentraron en la plaza Independencia y, a simple vista, los pañuelos verdes superaron en cantidad a los celestes. La vigilia continúo durante la noche y el calor de las ideas superó al frío del tiempo.

En las más de 20 horas de la sesión en la Cámara de Diputados, los argentinos también conocieron gracias al aborto a cada de uno de los 254 legisladores que expresaron su posición sobre el tema. Hubo, en algunos casos, frases insólitas que serán recordadas probablemente por mucho tiempo.

Por ejemplo, la diputada Estela Regidor (UCR - Corrientes) comparó en su intervención a las mujeres con perros. "Seguro que muchos de ustedes tienen mascotas ¿Qué pasa cuando una perrita queda embarazada? No la llevamos al veterinario a que aborte", dijo Regidor en su discurso en el Congreso.

Otro argumento que resultó llamativo fue el de la diputada Ivana Bianchi (Unidad Justicialista-San Luis), que se manifestó en contra del proyecto de despenalización del aborto y advirtió que la ley produciría una proliferación del "tráfico de cerebros e hígados de fetos".

El aborto trajo divisiones internas hacia los partidos en un debate en donde los argumentos personales se antepusieron a las pertenencias partidarias. La jornada fue histórica y, como señaló Dora Barrancos, socióloga e investigadora del Conicet, ya no seremos los mismos.

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