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¿Cuántas veces cambiamos de pasión en la vida? Muy pocas. La pasión no es un gusto. No es un hobby que se nos va de las manos. Para catalogar un sentimiento como apasionado, deben darse una serie de requisitos. En primer lugar, que produzca un desvelo incombatible. Algo así como un ruido ensordecedor interno que no nos permite desalentarnos. Tenemos que ir, incansablemente, a encontrarla ¿Es placentera una pasión? A veces no. Pero si de algo estoy segura es que la pasión es inquebrantable.
El protagonista de esta nota no podía dejar de dibujar. Cuando leía, dibujaba. Y tampoco podía dejar de contar historias. Las ilustraba en su mente y después las plasmaba en una tira. Así fue que el chico al cual su maestra le descubrió un talento, y pidió a su familia que lo “encausaran” en lo artístico, se convirtió en Enzo Vendemmia, director de la Escuela de Animación y Artes Digitales (Escaad) de Mendoza. Además, es el mentor de una productora de dibujos animados que en este momento produce una serie para el canal infantil Paka Paka. Si bien se dedica a los negocios familiares de joyería, Vendemmia es un artista que supo encausarse, como le sugirió la seño de la primaria, y no se quedó solo con las ilustraciones amateur que hizo –según él lo describió-“desde que tiene uso de razón”, sino que fue dando pasos en la industria de las “fantasías animadas de ayer y de hoy”, como se describía a los dibujitos que veíamos a la hora de tomar la merienda.
-¿Te acordás cómo empezaste a dibujar?- Todo empezó como un sueño de niño, estas cosas son pasiones inevitables. El dibujo siempre fue una pasión de niño. El cine, los dibujos animados. Hacía historietas, me fascinaba contar historias con los dibujos, con mis propias creaciones. Era emocionante hacer una historia en dibujos y verla plasmada en algo visual.-¿Desde cuándo contás historias a través de los dibujos?- Desde que tengo uso de razón, mi vida ha sido dibujar, dibujar, dibujar.En mi familia mis padres me lo incentivaron y me mandaron a estudiar dibujo. Empecé a estudiar con un retratista, fue mi gran mentor, Mario Marzialli, ya fallecido. Era cuadripléjico. Fue por consejo de la directora de la escuela a la que iba, que le dijo a mi madre “este chico tiene talento, hay que encausarlo”. Me mandaron a ese profesor, con el que estudié toda la primaria y parte de la secundaria estudiando con él.-¿Empezaste haciendo retratos, o te volcaste al comic?-Obviamente, el hecho de poder resolver y entender el espacio tridimensional es muy importante, después de esto podes hacer lo que vos quieras. -¿Qué te estimulaba la imaginación cuando niño?-Me fascinaba la colección Billiken de libros infantiles, allí leí De la Tierra a la Luna y Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, de Julio Verne. Es más: A Veinte mil Leguas de Viaje Submarino lo tengo hecho en versión comic, todo el libro. Lo hice cuando iba al secundario.-¿Alguna película que te haya inspirado, de ésas que nos abren la cabeza?-Me fascinó la película Nausicaä del Valle del Viento, de animación, del japonés Hayao Miyazaki, que se hizo conocido por películas como El Viaje de Chihiro y El Castillo Vagabundo. Pero aquella película es más vieja. Fue un disparador, pero lo que verdaderamente me incentivó fue la pasión por contar historias a través de los dibujos.-Después que saliste de la secundaria, ¿qué estudiaste?-Me recibí de licenciado en Administración de Empresas.-¡Fue un impasse con lo artístico!-No creo, todo enriquece. Si bien me dediqué al tema más económico o empresarial. Todo esto me sirvió después, porque los dibujos animados son una industria. Y ese conocimiento que tiene más que ver con la organización, la planificación y el control, si no lo ponés acá, no funciona.-¿Qué tan complicado es comercializar?-Se hace muy difícil, porque por ejemplo, si yo hubiera vivido en Canadá, donde la industria audiovisual está bien cotizada, otro sería el panorama. Pero bueno, nací acá, decidí quedarme acá y hay que armar el mercado acá.-¿Cómo pasaste del dibujo a la animación?- El hecho de dibujar es el 70% de la cuestión, la animación es una técnica. Si no sabés dibujar no se puede hacer nada.-¿Cómo concretaste la escuela?-Cuando terminé administración, estudié dos años en la escuela de cine, después me fui a vivir a Europa, a Barcelona. Allí viví siete años, y estudié animación en la escuela 9Zeros, donde todos los profes eran argentinos.Ahí empecé a interesarme por contar historias a través de la animación. Trabajé en animación, hice algunas cuestiones propias, cortos animados. -¿Qué pasó cuando volviste?-Quise armar mi propia empresa, pero no se puede armar nada de esto sin mucha gente capacitada, con actitudes y aptitudes. Acá en Mendoza no existía nada de esto. En Buenos Aires sí, porque hay escuelas de animación, desde García Ferré en adelante, con Súper Hijitus, se capacitó un montón de gente, que ahora son profesores.-¿Sólo en Buenos Aires se produce animación?- También en Rosario hay mucha gente capacitada, porque allí hay productoras. En el resto del país no. La animación se aprende de realizador a alumno. Es muy difícil aprenderlo de otra manera. Tenés cientos de tutoriales en internet para aprender animación, pero es casi imposible adquirir las capacidades básicas de esta manera. Con la idea de crear una industria en Mendoza lo primero era capacitar. Trajimos un profesor de Buenos Aires, en el año 2009.Cualquier persona puede estudiar animación, aunque no sepa dibujar.Ciertamente nosotros insistimos en que tiene que saber dibujar. Pero te repito, la animación tiene que ver con contar una historia. Hay gente que ha venido sabiendo dibujar poco, y como acá tenés que dibujar una bocha, salís sabiendo dibujar y animando.-¿Han hecho producciones propias en la escuela?-Ahora estamos trabajando para Paka Paka, en una serie de animación que todavía no se estrena.-¿Cómo ves la industria audiovisual argentina?- Siempre ha estado concentrada en Buenos Aires, por muy pocas productoras, es escaso el mercado y difícil entrar a ese círculo para vender productos propios. Paka Paka ha venido a abrir una puerta a un montón de gente que no podía venderle a nadie. Pero es Paka Paka o nada. Ahora estamos viendo de abrirnos al exterior.-Hablame un poco de la tira que están produciendo para Paka Paka-Se llama Animales Andinos, está íntegramente producida en Mendoza, excepto el guión que es una idea nuestra, pero lo aporta el canal de Buenos Aires. Se trata de una co-producción entre Acequia y Paka Paka. -¿Cuál es el tu siguiente desafío?-Hacer un largometraje animado, pero para eso todavía falta, ¡sobre todo falta plata!Perfil Artista. Dibuja desde que era un niño, pero de adulto estudió Administración de Empresas. Estudió después dos años en la escuela regional de cine y video, luego, en el 2002, partió a vivir a Europa, y allí se capacitó en animación, en la escuela 9Zeros, en España. Regresó en el 2007 y en el 2009 fundó la Escuela de Animación y Artes Digitales (Escaad) y en el 2011 la productora Vlexus Animación, que elabora una serie animada para el canal Paka Paka.Es empresario de la histórica joyería Vendemmia.
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Dibujar y dibujar. Enzo Vendemmia desarrolló su talento artístico y le sumó la faceta de empresario joyero para iniciar una industria mendocina de la animación.
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En pleno. El equipo que les da vida a las producciones animadas locales.