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Los vecinos han elegido ese lugar para salir a caminar, tomarse unos mates o disfrutar del aire libre. El 25 de mayo se inauguró la remodelación y desde ese momento empezó a llenarse de gente.

El museo Las Bóvedas es el paseo de moda en San Martín

Enrique Pfaab / pfaab.enrique@diariouno.net.arSan Martín. ¿Y dónde va la gente de San Martín ahora, a tomar un poco de aire fresco, a trotar o caminar, a charlar entre mates, a mostrar algún arte? Pues al paseo del museo Las Bóvedas, que se ha transformado en el gran atractivo de la ciudad. Casi una moda.

Se dio naturalmente y se fue contagiando, con el boca en boca. “Nos encontramos en el museo Las Bóvedas esta tardecita y caminamos un rato”. La frase, con sus variaciones con respecto a lo que se hará allí, se escucha durante la mañana en las calles, los cafés y las oficinas de San Martín.Esto ocurre casi desde el mismo 25 de mayo pasado, cuando se inauguró la remodelación de todo el entorno de lo que alguna vez fue la gran casona del Libertador.
“Venimos casi todas las tardes, después de las 19. Damos unas 10 vueltas caminando, a razón de 7 minutos por vuelta y a un paso firme pero sin apurarnos demasiado. La caminata, el aire y el entorno te renuevan, te recargan”, dice María Esther Ramírez (52), una empleada administrativa que se junta con dos amigas y han establecido esta rutina desde hace casi dos meses.“Está muy bueno. Tenés buen espacio para caminar, no te andás chocando con nadie y el lugar está lindo. Además ya hay puestos de venta de gaseosa o agua y hay un lindo ambiente”, cuenta Julio González (27), que la mayoría de los días viene solo a correr pero algunos otros logra convencer a algún amigo de que lo acompañe. Así ocurre todas las tardecitas. Algunos llegan antes de las 19, pero la gran mayoría prefiere acercarse cuando ya cayó el sol y el vértigo del día es un recuerdo.Los fines de semana el movimiento es mayor y la gente gana el lugar desde mucho más temprano, después de la siesta. Esos días los bancos son pocos, a pesar de que hay muchos y bien distribuidos. Entonces los vecinos aparecen con sus sillas de playa, alguna mesita o simplemente una manta.También están los grupos un poco más organizados y que tienen algún interés común. Los que bailan alguna danza, los que pintan, los que hacen actividad física guiada por algún profesor, algún músico. El espacio, las veredas y el parque son muy amplios y permiten que cada quien haga allí lo que desee, lo muestre o simplemente lo disfrute.Antes de la renovación de Las Bóvedas, los que querían hacer alguna actividad al aire libre elegían las veredas de las avenidas Alem y Boulogne Sur Mer. Pero allí no se podían escapar del tráfico, de los escapes de los colectivos y de detenerse en cada esquina. En cambio ahora, en esa enorme manzana del museo, hay muchísima más tranquilidad, a pesar de que no está muy lejos del microcentro.Para mejor, la remodelación fue bien estudiada. Se conservaron los grandes árboles que están allí, apenas haciéndole una poda muy estudiada y sólo se removieron los ejemplares secos o muy dañados. Esto permitió que a pesar de que parece un espacio nuevo, tiene una vegetación añosa que da buena sombra y oxígeno.Además, en esta primavera, el césped que fue sembrado meses atrás comenzó a brotar con fuerza y la mayor parte está bien verde.También ha resultado muy efectivo todo el sistema de iluminación que fue colocado en la gran manzana. Con buena luz artificial, los vecinos pueden quedarse allí sin riesgos ni temores.

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(UNO - Horacio Rodríguez)
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A la tardecita. La mayoría se acerca a practicar alguna actividad física cuando ya cayó el sol.

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