Época brillante del boxeo argentino. El Palacio de los Deportes de Corrientes y Bouchard, en Buenos Aires, era el lugar de convocatoria para los grandes combates. Hasta un tango lo nombra a Nicolino.

"Hoy pelea Locche en el Luna Park"

Lucio A. Ortiz ortiz.lucio@diariouno.net.arUno tenía la gracia de esquivar los golpes, de dejar en ridículo al adversario, de pegar hasta con el guante abierto. Era gracioso. Le hablaba y le hacía gestos al público sentado en el ring side. Atraía multitudes por su despliegue de boxeo. Le decían el Intocable. El otro era pura fibra. Potencia extrema. Acomodaba con su izquierda y pegaba fuerte con la derecha. Castigaba en cada golpe. Su estrategia iba creciendo en cada round y así demolía a los rivales. Era noqueador. Era el campeón del mundo. Uno era mendocino y se llamaba Nicolino Locche. El otro era santafesino y lo habían anotado como Carlos Monzón. En los días de noviembre de 1972 ambos coincidían en ser los boxeadores de las peleas de fondo en el estadio Luna Park de Buenos Aires, con una semana de diferencia. El mítico Palacio de los Deportes que ocupa una manzana en Corrientes y Bouchard era propiedad de Tito Lectoure. El promotor más conocido de la historia del boxeo en Argentina tenía debilidad por Nicolino. Por eso, de las 117 peleas que hizo Locche en su extensa campaña profesional, 37 fueron en el Luna Park. La primera fue el 29 de julio de 1959, con una victoria frente a Juan Ramírez, y la última, el 8 de mayo de 1976, con triunfo, frente a Lorenzo Trujillo. El más cercano es Eduardo Lausse, cuya carrera la hizo entre 1947 y 1960, protagonizando 35 peleas en el Luna. El Mono José María Gatica (nacido en Villa Mercedes) y su rival Alfredo Prada pelearon 23 veces cada uno en el Palacio de los Deportes, en la décadas del '40 y '50. Y otro que llenaba siempre era el tucumano La Pantera Saldaño (211 peleas en el Luna Park). En los años setenta, en el estadio, sin las butacas que tiene en la actualidad, y con unas populares en donde había que permanecer parado, la capacidad excedía las 20 mil personas. El sábado 11 de noviembre de 1972 Monzón hizo su sexta defensa del título mundial peso mediano del Consejo y la Asociación Mundial de Boxeo. Enfrentó a Bennie Briscoe, de Pensilvania, EE.UU. Venció por puntos claramente el santafesino, pero sufrió un golpe que lo paralizó en el 9° round. Monzón abrazó a Briscoe y miró el reloj del estadio para saber lo que restaba para terminar la vuelta. Ganó en forma unánime al final de los 15 rounds y lanzó nada menos que 2.135 golpes (1.597 con la izquierda y 538 con la derecha), contra los 718 de Briscoe. En el ring side estaba Nicolino, que había perdido el título mundial de welter juniors en Panamá contra Antonio Frazer, el 10 de marzo de ese año. Y el sábado 18 de noviembre reapareció Locche con un triunfo ante el mexicano Gerardo Ferrat. Ganó por puntos, con su show de esquives, barridos y pegando a su antojo. Estaba intacto con sus 33 años. Había metido 20 mil personas en el Luna Park y hacía honor al tango que compuso Chico Novarro y estrenó en 1971. Los porteños lo adoraban, movía multitudes que se divertían con el estilo del mendocino. No fue un sábado más. Porque peleó Locche en el Luna Park.

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