Javier Mascherano fue el estandarte del seleccionado argentino en una nueva frustración, poniendo el pecho en las difíciles y "bancando la parada" hasta en la definición por tiros penales, mientras que Lionel Messi jugó un buen partido en soledad pero falló lanzando su penal, el primero, por encima del travesaño, a la tribuna, y abrió el camino a lo que él anticipó que, de perder, sería "una decepción pero no un fracaso".
Otro de los destacados fue Sergio Romero, que no tuvo inconvenientes, no pasó apremios porque si bien el partido fue de ida y vuelta, los chilenos no llegaron con real riesgo al arco argentino, y cuando le tocó responder como en el cabezazo de Eduardo Vargas a quemarropa en el alargue lo hizo con solvencia.
En la defensa, Gabriel Mercado cumplió como durante todo el torneo. Fue bravo defendiendo y se prodigó en ataque tal como es su característica; Nicolás Otamendi fue sólido mientras tuvo por delante a Ramiro Funes Mori, y cuando este se fue a jugar como lateral izquierdo por el expulsado Marcos Rojo quedó como segundo central.
En el medio y en la ofensiva, Éver Banega fue irregular porque tuvo intermitencias; Ángel Di María llegó de un desgarro e hizo lo que pudo hasta que aguantó y Gonzalo Higuaín no estuvo certero en la definición, como en otras finales.


