Juan Pablo Garcí[email protected]
Como viene ocurriendo ininterrumpidamente desde el 2012, el mejor rugby del mundo pasó por nuestra provincia y una vez más fue un gran éxito de convocatoria, organización y un gran espectáculo deportivo, por más que esta vez, a diferencia de las anteriores, la actuación de Los Pumas dejó más puntos negativos que positivos.Aunque es prematuro decirlo, el próximo cambio de gobierno pone al menos en duda a Mendoza como sede del Rugby Championship (y de otros grandes eventos), aún cuando una vez más quedó demostrado que la provincia tiene todo lo necesario (hoteles, estadio, capacidad de organización, etc.) para recibir a equipos de primer nivel y que se vayan más que satisfechos.
A pesar del horario, que en este época invernal no es el mejor, el público respondió dándole un gran marco al encuentro, y tanto los Wallabies como Los Pumas se fueron más que satisfechos con las comodidades brindadas y la atención recibida.Los visitantes fueron excelentes embajadores, no sólo por lo que demostraron dentro de la cancha sino por su amabilidad y simpatía para interactuar con el público en todo momento y disfrutar del cariño que les brindó la gente, sin perder la concentración.Los Pumas no se quedaron atrás en cuanto a la buena onda, aunque sólo estuvieron un par de días y esta vez no se organizó ninguna actividad promocional para acercarlos más a los fanáticos.La organización, tanto a nivel de la UAR, la URC y el Ministerio de Deportes, estuvo a la altura de las circunstancias y Mendoza vivió una semana llena de rugby, con actividades de capacitación, encuentros de infantiles, juveniles y hasta del seleccionado.Incluso la unión se dio el gusto de inaugurar su nueva casa. Sólo el resultado deportivo, que esta vez no se dio para Los Pumas, impidió que la fiesta sea completa. Ojalá que no haya sido la última vez que la disfrutamos.

