El deporte mendocino y el rugby argentino se vieron conmovidos este sábado por la trágica muerte de Rito Irañeta, uno de los primeros mendocinos en vestir la camiseta de Los Pumas.
El rugby despide a Rito Irañeta, uno de los primeros mendocinos que jugó en Los Pumas
El deporte mendocino y el rugby argentino se vieron conmovidos este sábado por la trágica muerte de Rito Irañeta, uno de los primeros mendocinos en vestir la camiseta de Los Pumas.
A los 74 años, quien fuera pilar o segunda línea del Mendoza RC en los 70 y los 80, falleció en un accidente junto a su hermana Maite y su esposa, Andrea, con quien formó una gran familia de 11 hijos y más de 50 nietos.
Con un apellido vinculado al deporte ya que su tío Roberto fue una leyenda de Gimnasia y el primer mendocino en jugar un Mundial de fútbol, Ritito (en la familia Rito era su padre) se destacó desde joven en su club, en el seleccionado de la Unión de Rugby de Cuyo, el del Interior y finalmente llegó a Los Pumas en 1974 (es el Puma 289 de la historia), de la mano del recordado Veco Villegas.
Ese año, después de haber sido parte de la primera gira por Europa de su club, Irañeta comenzó su carrera internacional siendo protagonista hasta 1977 de recordados duelos ante Francia, los All Blacks y sobre todo Gales, el gran equipo del rugby mundial en aquella época.
La gira de 1976 por ese país de la Gran Bretaña, y sobre todo el inolvidable test match en Cardiff que el seleccionado nacional perdió en la última jugada (20-19) formó un gran grupo de amigos que aún hoy suele reunirse periódicamente y más de una vez tuvo a Rito Irañeta como excelente anfitrión en Mendoza.
De gran tamaño y mucha técnica, Rito Irañeta logró formar parte Los Pumas en un momento en el que era muy difícil llegar a ser convocado desde las provincias y con su juego y sobre todo la caballerosidad que lo distinguía abrió las puertas para que después muchos comprovincianos vistieran la camiseta celeste y blanca con el yaguareté en el pecho.
Jugó hasta entrados los años 80, siempre con la camiseta blanca del Mendoza RC, fue entrenador y luego siguió el rugby al costado de la cancha como padre (su hijo Juan Cruz jugó en Los Pumitas en el 2000) y también como abuelo.
Con mucha tristeza el rugby de Mendoza despide a uno de los grandes protagonistas de su rica historia, cuyo legado seguirá vivo en la gran familia que formó y los cientos de amigos que hizo dentro y fuera del deporte.









