Por Lucio Ortizlortiz@diariouno.net.ar
Los recuerdos del 4 de noviembre estaban frescos. Había sido la tarde cuando en el estadio Centenario de Montevideo se produjo el inolvidable gol del Chango Cárdenas a Celtic de Escocia. Después, el Millo
Racing recibía los aplausos de River tras ser campeón mundial
Los recuerdos del 4 de noviembre estaban frescos. Había sido la tarde cuando en el estadio Centenario de Montevideo se produjo el inolvidable gol del Chango Cárdenas a Celtic de Escocia. En ese partido definitorio de la Copa Intercontinental Racing Club se impuso 1 a 0 y ganó el trofeo equivalente a campeón del mundo.
Por eso el domingo 12 de noviembre de 1967 el Cilindro de Avellaneda lucía espléndido, con más de 90 mil personas que cubrían las tribunas –antes de que sucesivas modificaciones le achicaran su capacidad a las 60 mil actuales–. Por la 10ª fecha del primer campeonato Nacional de fútbol la Academia recibía a River Plate y esa situación había generado una gran expectativa.
Porque Racing iba a jugar por primera vez tras la obtención del título y no sólo su público lo recibió con la euforia esperada, sino que los propios jugadores visitantes se formaron en fila y aplaudieron a susrivales. Un hecho que en nuestros días resulta difícil de ver.
Racing, el primer equipo argentino que logró la Intercontinental, venía de ganar el torneo Metropolitano del '66, la Copa Libertadores del '67 y cerraba el mejor año de su historia con esa copa.
En un costado del estadio habían acomodado los tres trofeos, que brillaban bajo el sol de Avellaneda. Las caras de felicidad del Coco Basile, el arquero Cejas, de Rulli, Chabay y el Toro Raffo eran un reflejodel estado de ánimo que envolvía a la cancha de Racing Club.
En el equipo no estaban ni Roberto Perfumo ni Humberto Maschio por lesiones, pero los otros nueve eran los mismos que habían vencido al Celtic.
Eran los mejores del mundo que ese día enfrentaban a un equipo que tuvo una década que iba a quedar en la historia del club como la única sin títulos. Pero River no iba ser un invitado a la “fiesta de la Academia”. Por el contrario, se transformó en un verdugo que se movió con la dinámica del talentoso Ermindo Onega.
El primer tiempo no tuvo mucho para destacar y se murió con el gol en contra del pibe Oscar Gómez, que le tocaba remplazar a Perfumo.
Basile había quedado con algunas molestias tras dos jugadas muy duras y apenas iniciado el segundo tiempo se adelantó y dejó su puesto de marcador central. Fue a buscar un centro y aprovechó un error del Loco Gatti para empatar.
Después comenzó el show de Ermindo, que le dio desde fuera del área para vencer a Cejas y lograr el segundo de River. Aunque unos minutos después llegó otra igualdad con un cabezazo de Joao Cardoso.
Y continuó Ermindo armando buenas jugadas junto con Montivero para habilitar a Sarnari, que consiguió el 3 a 2.
Basile siguió haciendo la heroica en la ofensiva del local, que pasó de lo que podía haber sido el 3-3 a caer con un largo 4 a 2, cuando Daniel Onega logró su gol a un minuto del final.
River Plate venció al campeón del mundo en su propia cancha y los aplausos fueron para los 22 jugadores.
Todos tuvieron su premio.