La jamaiquina Shelly-Ann Fraser-Pryce acrecentó su condición de leyenda del atletismo mundial al coronarse por cuarta vez como campeona del mundo de la prueba femenina de 100 metros.
En Doha, Fraser-Pryce repitió lo que había hecho en 2009, 20013 y 2015 con la particularidad de que en 2017 fue madre de Zyon, con quien celebró al finalizar la carrera.
“Parece fácil, pero demandó mucho esfuerzo mental estar acá”, dijo Fraser-Pryce, de 32 años, cuyo tiempo fue de 10.71 y fue escoltada escoltada por la británica Asher-Smith y Marie-Josée Ta Lou, de Costa de Marfil.
Para la campeona fue el octavo oro mundial de su carrera y la décima medalla en esta competición, además ganó dos veces el oro olímpico.
“Mi hijo es mi fuerza, mi inspiración y trabajo duro por él. Volver después de tener un bebé y tener 32 años es diferente. Eso me hace más fuerte que antes”, dijo la ganadora.
“Tuve a mi hijo por una cesárea y lo amamanté por 15 meses. Mucha gente me dijo que debía retirarme, pero siempre pensé en volver”, recalcó.
Luego señaló con humor: "La final del 2017 la vi en mi casa y entré en trabajo de parto por mirar esa carrera. Finalmente, tuve a mi hijo un día después”.
