Por Lucio A. Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.com.ar
Además de vivir en el mundo convencional, del trabajo diario en su estudio de abogacía y contaduría, hay un mundo paralelo en la vida de Oscar Casares.
Para entrar en él es necesario sacar un pasaje en la historia, se necesitan varios tickets en la revisión de los hechos memorables del deporte. Oscar es un dirigente de Gimnasia y Esgrima y un simpatizante de River Plate, que hace muchos años decidió hacerse abonado a las colecciones relacionadas, muchas de ellas, con el deporte.
Al entrar en el mundo de Casares, vamos a ir viendo colecciones de avioncitos y vehículos -autitos, camiones y hasta un ómnibus de la Línea 60 a escala-, de monedas y billetes, como un aficionado más. Pero el viaje en el tiempo nos llevará a las réplicas de las pelotas de fútbol que se patearon en cada Mundial, a camisetas originales de equipos de todo el mundo, perfectamente acomodadas y protegidas.
Y el visitante del mundo fantástico de Casares se quedará sorprendido con los pequeños estadios o los cuadros y murales con fotos históricas, tanto de su querido Lobo como de mendocinos que trascendieron al mundo.
"Me gusta la historia y la estadística, soy un revisionista y acumulo datos de partidos, campeonatos, goleadores relacionados preferentemente al fútbol", cuenta el coleccionista, mientras muestra en la pantalla de su computadora que todo es real.
Su hospitalidad lo llevó a realizar, en forma personal y ajeno a los medios de comunicación, "agasajos a personalidades del deporte que me han impactado".
En su domicilio tiene una sala especialmente acondicionada para que los invitados disfruten en los momentos que prepara Oscar. El primer invitado que tuve fue Leopoldo Luque, hace tres años, y después fueron pasando desde Víctor Legrotaglie, Darío Felman, Amadeo Carrizo, Ricardo Bochini, Ubaldo Fillol, José Pekerman, Ernesto Contreras, Juan Domingo Martillo Roldán, Pablo Chacón, Balbino Soria...".
Primero eran cenas con deportistas elegidos y luego "empecé a organizar cenas temáticas relacionadas al ciclismo, al boxeo, a los historiadores de fútbol y varias más. Es la forma que tengo de agasajar en vida a la gente que nos dio mucho a los mendocinos y a los argentinos".
Para las reuniones coloca manteles individuales hechos para los visitantes y pasa videos especialmente editados para sorprender a los agasajados.
Y dice Oscar: "Disfruto haciendo las reuniones y también cuando muestro mis colecciones, es un conglomerado de afectos para la gente que me visita. La forma de compartir, de ordenar y de mostrar es parte del homenaje que les rindo a las figuras del deporte. Soy feliz haciéndolo".
La vida de Oscar le permite tener su "mundo paralelo". Y existe.
