El héroe del clásico del Parque. El día después, la gran figura de Independiente Rivadavia, Daniel Imperiale, se mostró feliz. El autor de dos goles ante el Lobo valoró el triunfo.

“Ni en los sueños imaginé este resultado”

Por UNO
“Me siento tan feliz que me cuesta explicarlo”, suelta con una sonrisa colosal Daniel Ernesto Imperiale, para muchos sólo un mediocampista de 27 años mendocino que juega en Independiente Rivadavia.

Pero para el pueblo azul es el hombre que les dio la alegría más grande desde que comenzó el año y desde mucho tiempo atrás también.

Con sus dos goles en el clásico ante Gimnasia en el Gargantini, el Nano, como le dicen, sus seres queridos, se ganó un lugar en los corazones leprosos.

“Viví un día raro, porque no estoy acostumbrado a tanto periodismo. Anduve por la tele, por la radio y me han llamado mucho. Es una experiencia inolvidable. Almorcé con mis viejos, con mi hermano. Ellos fueron todos a la cancha el martes, y lloraban de alegría”, dijo.

–¿Soñaste con un partido así?

–Ganarle a Gimnasia era importante de por sí. Es un clásico y de local había que quedarse con los tres puntos. Pero ni en los sueños podría haber imaginado este resultado. La manera en cómo se dio. Fue un partido único y haberlo imaginado así era demasiado optimismo.

–Tus dos goles fueron iguales, ¿Lo ensayaron así y salió dos veces?

–La suerte también estuvo de nuestro lado. No se me venía dando el gol y la primera que toqué fue adentro. Las jugadas de mis dos goles fueron iguales, sí, pero fue casualidad. Siempre practicamos mucha pelota parada, pero desde distintos frentes, no esa en particular.

–¿En algún momento del segundo tiempo pensaste que se les podía escapar?

–El primer tiempo fue ideal, perfecto. La eficacia fue impresionante. Pero en el segundo tuvimos errores y por eso nos descontaron dos veces. No supimos aguantarlo y se nos pudo complicar feo. Cuando nos hicieron el 4-2 en menos de 15 minutos, se me vino el mundo abajo. Por suerte no pasó de ahí.

–¿Es la primera vez que hacés dos goles en un partido?

–Es la segunda vez. La anterior también fue en un juego importante casualmente. Fue cuando jugué en San Martín, en la última fecha de un Argentino B (abril de 2013) contra Atenas de Río Cuarto. El que perdía, descendía. Y ganamos 5 a 1.

–Sabés que van a pasar muchos años y el hincha no se va a olvidar de tus goles...

–Es un orgullo increíble el que siento por haber aportado a un partido que quedará en la historia. De corazón me pone muy contento. Siento que en Independiente estoy en el lugar perfecto en el momento ideal. Estar jugando en Mendoza, la B Nacional, en un grande, tener cerca a toda mi familia, y mi hijo que viene en camino. Es sin lugar a dudas mi mejor momento personal.

–¿Cómo te sentís en la categoría?

–Futbolísticamente me siento muy bien por la seguidilla de resultados que se nos vienen dando. Además el técnico confía en mi y me ha dado continuidad. Cuando estás en un partido, en el siguiente y así sucesivamente, todo es más fácil. Es importante la continuidad para tener confianza y agradezco que me la hayan dado.

–Como mendocino que no surgió de la cantera azul, ¿Imaginaste alguna vez este momento en Independiente Rivadavia?

–Siempre soñé con jugar en Independiente. Cuando jugaba en Guaymallén hacíamos amistosos contra ellos. Siempre que iba al Gargantini soñaba con el día que pudiera estar del otro lado. Veía el estadio, su gente. Siempre lo soñé porque Independiente es el club más grande de Mendoza. Cuando me ofrecieron venir, me sentí feliz y no lo dudé ni un segundo.

–Desde afuera este plantel deja la sensación de humildad y unión que muchas veces faltó en Independiente...

–Tenemos un grupo lindo y unido. Disfrutamos el día a día y se ve reflejado dentro de la cancha. Muchos de nosotros venimos desde abajo y tenemos hambre. Queremos mostrarnos, queremos ganar cosas. No podemos desaprovechar este momento en un club como Independiente Rivadavia. Y los que vienen de arriba, que han jugado en primera, tienen una humildad admirable.

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