La ilusión de jugar el Reducido por un ascenso a Primera A estuvo latente durante buena parte del torneo. El arranque prometedor de Independiente Rivadavia (al menos en cuanto a resultados) marcaba, hasta la fecha 13, siete victorias, dos empates y cuatro caídas. Después de ello llegaría una mala racha y un andar irregular que llevó a la Lepra, por ese entonces ya dirigida por Pablo Quinteros, a alternar buenas y malas e ilusionarse y desilusionarse de una fecha a otra.Tras aquella aplastante victoria en el clásico ante Gimnasia, Independiente no volvió a ganar como local, mostró flojas actuaciones y en diez fechas metió dos triunfos. Esa caída en puntos hizo que su promedio comenzara a reducirse y que los hinchas empiecen a mirar más la tabla de promedios que la de posiciones.
Los promedios de la B Nacional muestran un presente impensado hace unos meses. La Lepra, en densa caída, y Gimnasia, en levantada, están pegaditos en la tabla.
Mano a mano con el Lobo

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