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Nació y creció jugando en Andes Talleres, hace más de 10 años que vive en la península itálica y ahora jugará en un importante equipo italiano. “Llegó en mi mejor momento”, expresó
Samuel Amado, un embajador del hockey patín en Italia
Samuel Amado (31) llegó en diciembre del 2004 a Italia, viajó solo apenas terminó el secundario. “A la semana siguiente de terminar la secundaria, ya estaba en Italia, solo con mi valija”, dijo.Lleva muchos años viviendo en la península, y también son varios los equipos por los que pasó: “Mi primer equipo fue el Salerno, en la División A2 donde salimos campeones y ascendimos a la A1”.
“En mi segundo año me fui a jugar al Seregno, equipo que militaba en la A1 y el objetivo era mantener la categoría y lo logramos. Ahí compartí equipo con otro mendocino, Francisco Panchi Marrocco”, comentó.“Luego me fui dos años a Novara, de ahí pasé a jugar al Trissino, donde estuve también dos años en los cuales salimos cuartos y quintos respectivamente. Después pasé a Prato donde comencé en la A2 y tras salir campeón jugamos seis años en A1, es el club dónde más tiempo jugué” agregó. Su actual equipo, Basano Hockey 54.- Ahora pasaste a un equipo importante, ¿cuáles son las aspiraciones?- Sí, ahora di un salto de calidad, estoy en el Bassano Hockey 54. Un equipo que tiene aspiraciones muy altas con los objetivos de ganar el campeonato, la Copa de Italia y la Champions, pero sobre todas las cosas estoy feliz de poder compartir equipo con un amigo como es Darío Giménez.- Darío Giménez también hace tiempo que está en Italia, ¿cómo es estar en el equipo con él?- Es maravilloso. Con el Pelado (Giménez) jugamos desde muy chicos juntos, es un amigo que pasamos la infancia en Andes Talleres. Que más se puede pedir, jugar en un club grande y con un hermano de la vida es lo máximo”.- ¿En lo personal que momento estás viviendo?- En lo personal es mi momento justo para jugar en un equipo así, como el Bassano. Creo que tengo la experiencia de haber jugado en varios conjuntos de Italia y hoy comparto plantel con grandes jugadores”. Después de mucho sacrificio y dedicación, Samuel Amado ha conseguido jugar para la Selección italiana: “La Selección es lo más lindo. Para un deportista es lo máximo. Desde que llegué siempre quise estar en la Selección italiana. Lo dije cuando arribé y gracias a Dios se me dio este año. Jugué un torneo seis naciones en Montreux y después tuve que luchar para ir al Mundial. Es lo máximo a lo que puedo llegar”. Con la Azzurra jugó el Torneo seis Naciones de Metroux y la Copa del Mundo.Pero de joven tuvo su experiencia con la Albiceleste, la cual no olvida: “Para Argentina jugué el Mundial Sub 20 en Uruguay, en el año 2003, donde salimos segundos y gracias a esa participación con el equipo argentino se me abrió la puerta para venir a Italia. Siempre estaré agradecido”.- ¿Cómo fue llegar a Italia y encontrarte solo?- Los primeros meses fueron muy duros, era muy chico y estaba acostumbrado a mi familia y amigos. Cuando me vine me tomé el avión solo y no conocía a nadie, el primer año fue complicado porque no sabía hablar en italiano y no me podía comunicar. Pero con los años te vas acostumbrando.- ¿La familia siempre acompaña?- Sí claro, por suerte mi familia está presente en todo momento. Me apoyaron moralmente desde el principio y hasta el día de hoy me siguen dando las fuerzas para seguir adelante siempre.- ¿Con el idioma cómo te manejas?- No tengo problemas con el idioma, es más, a veces me olvido palabras en castellano. Tengo la posibilidad de hablar el dialecto de cada provincia donde me toco vivir, y eso me ha servido mucho, porque acá son muy cerrados y no les gusta que hables otro idioma.- ¿En tu tiempo libre que hacés?- A parte de entrenar en doble turno por día, no hay mucho tiempo libre. Aprovecho para descansar y, desde que estoy en Italia, entreno a chicos de 10 y 11 años. Les enseñó a patinar. Es muy lindo dar clases, siempre y cuando te hagan caso, si no se te complica (risas)”. No es fácil vivir mucho tiempo lejos de los afectos, pero Samuel aprendió a vivir con eso y a disfrutar la vida que lleva ligada al hockey patín, con un claro objetivo: “Quiero seguir ganando más cosas y continuar jugando por mucho tiempo acá. Es mi vida el hockey, no puedo vivir sin él, es como el aire que respiro”.“Si algún día me toca formar una familia analizaré mi futuro, hoy no pienso en otra cosa. Por ahora quiero hacer las cosas bien y seguir dando el máximo para lograr mis objetivos”, comentó.“Quiero destacar que he encontrado mucha gente que me ayudó y me ayuda. Hay personas que me quieren mucho y me hacen sentir como en casa. Entienden que vivo lejos de mis afectos y son personas muy buenas que he podido conocer gracias al hockey. Es una experiencia de vida”, finalizó.




