Tras caer derrotado por 2-0 ante Ferro el sábado pasado, Independiente Rivadavia volvió a los entrenamientos este lunes por la mañana. La práctica fue a puertas cerradas en el estadio Bautista Gargantini.Luego de la bandera que el plantel mostró en la previa al partido con el equipo de Caballito, hubo enojo por parte de los dirigentes y se generó polémica entre las distintas partes.
Independiente Rivadavia atraviesa un momento complejo luego de la derrota con Ferro. La misma pasó a segundo plano por la bandera que mostraron los jugadores y que generó mucha controversia.
La Lepra entrenó a puertas cerradas
Antes de salir al campo de juego para realizar el habitual regenerativo, el plantel mantuvo una reunión con el Cuerpo Técnico. En la misma, Pablo Quinteros pidió disculpas por sus dichos post partido con el Verdolaga.Más tarde la charla se trasladó con Leonardo López, vicepresidente de la institución. Tras la conversación, los dirigentes se comprometieron a pagarle a los jugadores la semana entrante. La idea fue limar asperezas y aseguran que no hay quiebre entre las partes.
De cara al choque del próximo domingo a las 16.30 ante Villa Dálmine por la trigésima primera fecha, el primer equipo azul trabajará toda la semana a puertas cerradas.Calentura con Gaspar Servio En la dirigencia hay mucho malestar con el arquero de Independiente Rivadavia ya que el “uno” rompió una de las camisetas de la nueva marca porque le queda chica. Y ante la incomodidad de poder utilizarla ingresó al complemento en el encuentro ante Ferro con su casaca personalizada.El golero leproso utiliza otra marca que no es la misma que viste desde principio de mes al equipo del parque.Los máximos popes analizan una dura sanción para Gaspar Servio por esta actitud. Este lunes por la tarde se reunirán los dirigentes para tomar una decisión sobre este tema. El Club Sportivo Independiente Rivadavia informa que los entrenamientos del plantel superior de la presente semana serán a PUERTAS CERRADAS — PRENSA CSIR (@Prensa_Csir) agosto 24, 2015




