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Marcelo Larrondo, la figura en la victoria de Central sobre el Expreso, dio sus sensaciones acerca de cómo se sintió en su vuelta al Malvinas. “Tenía a toda mi familia en la tribuna”, contó.
El goleador que se perdió Godoy Cruz
Fue la segunda vez que pisó el Malvinas Argentinas y lo hizo con personalidad, con presencia. Marcelo Alejandro Larrondo Páez (27), mendocino de pura cepa, pero que cultivó su carrera futbolística fuera de su provincia, dio la referencia en la tele: “Vine una vez con Desamparados de San Juan, tenía como 17 años”. El delantero de Rosario Central jugó el sábado nuevamente en Mendoza (triunfo 3-1 contra Godoy Cruz), marcó un tanto a lo goleador –el 6º en el torneo–, dio una asistencia y participó en la gran jugada de la tercera conquista canalla. En síntesis, el lungo jugador (mide 1,91 metro), fue la figura del encuentro.Ya más tranquilo, en la concentración del equipo dirigido por el Chacho Coudet en esta provincia (mientras espera el compromiso del miércoles contra Estudiantes de La Plata, por los cuartos de final de la Copa Argentina, que será en San Juan) y con su beba, Amalia, en los brazos, atendió a UNO.
–Hiciste un muy buen gol, típico de artillero, y diste una asistencia de gol contra el Tomba... –Sí, estoy muy contento por el partido que ganamos. El equipo demostró personalidad, carácter, estábamos mentalizados que iba a ser un partido difícil y lo pudimos concretar. En el primer tiempo terminamos 2 a 0 y en el segundo pudimos hacer el tercer gol, y nos dio más confianza. Estoy contento por la asistencia y por el gol.–¿Fueron muy superiores? –Creo que en el primer tiempo fuimos bastante superiores, también nos ayudó mucho psicológicamente el resultado porque recibieron dos goles y eso te aniquila. Estuvimos muy bien al resolver rápido.–¿Cómo te trató la gente en la cancha? –Me pongo muy contento cada vez que vuelvo a Mendoza, la gente me recibe de la mejor manera. Más allá de ser de Tunuyán, la gente me reconoce, me hace sentir cómodo y eso es algo muy lindo. Tenía a toda mi familia en la tribuna, a mi mujer, a mi hija, a mi mamá y eso me ayudó mucho.–Te probaste en el Expreso a los 15 años, ¿te acordás cómo fue esa situación? –Y... fue hace mucho tiempo, fue antes de irme a San Juan, estaba ahí justo para firmar en Godoy Cruz y por una firma que faltaba de mi club, Fernández Álvarez, no pude sumarme. Todo se volvió para atrás y de repente me salió la posibilidad de irme a San Juan y jugué allá. No me arrepiento de haberme ido a San Juan. Tal vez no era el momento para quedarme ahí.–No fue tomado como una frustración entonces. ¿Te acordás de quién te probó? –No, la verdad que no me acuerdo. Y después cuando fui a firmar con los dirigentes, no sabía nada. Me llevó mi tío y no llegamos a un acuerdo.–Hay mucha unión en Central para estar tan bien posicionado en el campeonato. –Me llevo bien con todos mis compañeros, es un grupo increíble, desde que llegué me hicieron sentir como en mi casa, lo dije siempre. Nos divertimos y disfrutamos este momento que estamos pasando.–¿Cómo viviste el clásico rosarino? –Fue una experiencia muy nueva para mí, quedó una cuenta pendiente porque me hubiese gustado ganarlo. Lo disfruté al máximo.–¿Cómo viste al Tomba? –Tienen un sistema de juego interesante porque les gusta salir jugando por abajo. Pero nosotros trabajamos bien, los pusimos en dificultad y se les complicó mucho.

