El Chori Cristian Mortes es uno de los grandes personajes del fútbol mendocino. El volante del Atlético Palmira, equipo que quedó eliminado del Torneo Regional Amateur, también dirige a los chicos de las divisiones inferiores del Jarillero y trabaja para mantener a su familia repartiendo soda y los fines de semana distribuye pan. Lo suyo es un premio al esfuerzo.
"Un día mío arranca muy temprano, me levanto y tomó unos mates viendo un poco de fútbol y a las 9 me voy a la sodería para ir a cargar y nos ponemos hacer el reparto, terminamos como a las 14.30", dice el Chori.
"Los jugadores de fútbol que estamos en esta divisional tenemos que trabajar, jugar a este deporte es un gusto que nos damos de poder practicarlo y cobrar alguna platita", relató.
"Desde chico que he trabajado, he ido a la cosecha con mi viejo, ellos trabajaban los dos y los tenía que ayudar, en un tiempo hice vidriería, son cosas que suman para llegar a fín de mes", confesó el jugador.




