El problema se originó a partir de un reclamo elevado por el consorcio Fla-Flu —organismo que administra la concesión del predio en Brasil—, el cual argumentaba riesgos operativos por la superposición de calendarios con el encuentro de básquet entre Flamengo y Botafogo pautado en el Maracanazinho, estadio cerrado ubicado a metros del mítico escenario en Río de Janeiro.
La confirmación del Maracaná
Frente a esa postura, el departamento legal del equipo brasileño presento un documento que sostiene que una instancia decisiva de carácter internacional de la Conmebol tiene prioridad reglamentaria y contractual por sobre cualquier otra disciplina bajo los términos de la concesión del complejo.
Dicho escrito sumó, además, dos puntos favorables del Ministerio Público y el respaldo de las autoridades de seguridad locales, lo que terminó de despejar la controversia para garantizar una habitual jornada en uno de los estadios más emblemáticos del continente que definirá a un finalista de la Copa Sudamericana.