Corría un caluroso mes de enero del año 2011, una vez más como tantas veces, me dirigí al Templo, como le gusta llamarlo a mi hermano de la vida y del tablón, Daniel Gómez; al Víctor como les gusta llamarlo a la maravillosa juventud blanquinegra o simplemente al Viejo y Glorioso estadio de la calle Lencinas. Gimnasia vivía una época sumamente difícil como ya era una lamentable costumbre en los últimos treinta años. A pesar del esfuerzo descomunal de los dirigentes, socios e hinchas, parecía que el destino estaba marcado; sin embargo, me sostenía un slogan: “Hay que tener sueños como para vivir mil años… y tratar de que se cumplan cada día”… Y mientras soñaba y me preguntaba cuándo sería el día que termine esta pesadilla, lejos de mí estaba pensar, que ese día estaba transcurriendo.Llegué al estadio y el panorama era el de siempre; sin embargo comenzaba una pretemporada y la fe se renovaba. Me encontré con el Burrito Sarmiento, a un costado el Gianni con los jugadores y un poco más alejado, Carlitos Cano con una persona joven, y entonces me dije, ‘seguro es algún representante de jugadores’. Espere un buen rato, porque de pronto Carlitos se ausentó con este hombre. Luego volvió, vi que se dieron la mano y se despidieron.
A partir de una definición en el diccionario, Cato Aguilar, lector de Ovación online e hincha del Lobo, elaboró una sentida carta al presidente de Gimnasia. ¡Imperdible!
Fernando Porreta, "el gran traidor"
Carlitos se me acercó y me dijo: “Cato, este señor se llama Fernando Porreta y si cumple con la mitad de lo que me dijo nos salvamos para siempre”. Pensé que estaba loco pero con el correr de los acontecimientos, esa hermosa locura me la transmitió a mí.Lo cierto es que ese día de enero del 2011, llegó al Lobo Fernando Porreta y se convirtió en “el gran traidor”.
Porque fuiste “un traidor” cuando pronto llenaste el estadio de ingenieros, arquitectos y obreros y se comenzó a planificar y construir una cancha que aún hoy sorprende por la forma en que sigue creciendo hasta convertirse en un verdadero orgullo a nivel nacional.Porque fuiste “un traidor” cuando junto a la Comisión, apenas tomaste la conducción del club, te acercaste imprevistamente a un partido de fútbol con asado de la hinchada, dialogaste con los hinchas y te informaste sobre sus necesidades y dificultades para poder asistir a la cancha. Hoy esa hinchada del Lobo, es un verdadero ejemplo.Porque fuiste “un traidor” cuando dispusiste, junto a la Comisión, que lo mejor era que todos fuéramos socios. Al principio, la medida fue resistida pero después se entendió que era lo mejor. Hoy, hay dirigentes de otras instituciones que reconocen a Gimnasia como uno de los clubes con mayor cantidad de socios de la provincia.Porque fuiste “un traidor” cuando pensaron, junto a la Comisión, que las damas, adultos mayores y niños no debían pagar cuota alguna y tenían el derecho de ingresar gratis, logrando así que las tribunas se poblaran de familias que, en total, forman la “gran familia blanquinegra”. Porque fuiste “un traidor” cuando, junto a la Comisión, comenzaste con reconocimientos a quienes hicieron grande a la historia de Gimnasia. Hoy es emocionante ver en la platea o en la popular, cantando y saltando junto a nosotros, a los Mezzabotta, a Dani Sosa, Vicino, Juan de Dios González, “Cochina” Olguín, Julio Díaz y tantos otros, haciendo cierto que “aquellos que en el presente no reconozcan el pasado, seguramente no tienen futuro”. Hoy el Lobo tiene el mejor futuro del mundo.Porque fuiste “un traidor” cuando, junto a la Comisión, organizaste torneos infantiles con la participación de niños de toda la provincia. Era emocionante ver lo que vivían cuando se les estregaba la medalla recordatoria… medalla que, seguramente, guardarán de por vida.Porque fuiste “un traidor” cuando, junto a la Comisión, agregaste múltiples actividades y Gimnasia dejó de ser una institución en la que solo se practicaba fútbol.Porque sos “un traidor” cuando visitás de sorpresa y compartís una reunión o un asado con las distintas filiales para darle su apoyo. Hoy, esas filiales se siguen multiplicando y disfrutan cuando te prendés como un hincha más con los cánticos y el aliento a nuestro querido Lobo.Porque fuiste “un traidor” cuando se votó en mayoría que tu nombre, fuera el nombre de la platea oeste y renunciaste a ello para homenajear a tres grandes como Don Samuel Kolton, Salem Nazar y Juan Gilberto Funes. Porque sos “un traidor” cuando, junto a tu Comisión, organizás todo tipo de eventos para unir a la gran familia blanquinegra para que el encuentro no sea solamente en un partido de fútbol.Porque fuiste “un traidor”, cuando llegó al club la orden de remate del estadio por el mal recordado juicio Ramírez y, junto a tu Comisión, no pidieron ayuda gubernamental, ni de la Liga mendocina, ni del resto de los clubes de la provincia.Podrías haber quedado como un héroe y no lo hiciste. Nos comprometiste a toda la familia del Lobo y dijiste: “O lo salvamos todos o nos hundimos todos”. Y el gran pueblo blanquinegro comprendió tu mensaje, salió al frente con vos como abanderado, se multiplicaron los bingos, las peñas, las rifas y las colaboraciones de cualquier tipo. Fue conmovedor ver cómo personas que hacía décadas no volvían al club, lo hicieron para ayudar como se pudiera. Y el día del pago se cumplió rigurosamente, sin ayuda de nadie. Y cuando digo de nadie, fue de nadie. Es más, si se revisan las redes sociales, muchos estaban esperando y disfrutando que llegara el momento pero claro, vos, con tu acción, los frustraste e hiciste que todos nos sintiéramos orgullosos del Lobo y de su gente. Y como lo que no mata fortalece, Gimnasia y su gran familia salieron fortalecidos.Podría seguir enumerando un montón de “traiciones” más… o hasta quizás podría yo convertirme en un “traidor” y contar el gesto que tuviste para con Mariana; gesto en el que nada tiene que ver el empresario o el dirigente, sino la clase de persona que sos… Pero, antes de que la emoción me embargue, porque solamente los padres con hijos con capacidades diferentes sabemos lo que eso significa, quise buscar en “El Pequeño Larrouse Ilustrado” el significado de la palabra “traición” y entre varios significados me quedé con el que dice textualmente:“Traidor: quien produce un efecto distinto del que se esperaba”.Y a quién Fernando Porreta le habrá producido un efecto distinto al que esperaba como presidente del glorioso Gimnasia y Esgrima, no lo sé… Lo que sí sé es que deseo que, por muchos años más, el pueblo blanquinegro siga disfrutando de un “traidor” como vos, Fernando Porreta.Firmado por Eduardo Cato Aguilar.
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