Yatasto y Leguisamo supieron formar una dupla letal.
Fue el caballo del pueblo o del pueblo peronista, según se quiera entender. El 30 de noviembre del año 1952 hizo llorar a más de 100 mil personas cuando perdió en San Isidro ante Branding y Sideral.
Entró tercero y la gente no tuvo consuelo por la caída del hijo de Selim Hassan y Yucca. Había sido corrido por el gran Irineo Leguisamo. ¿Lo corrió mal? La pregunta, a más de 58 años, todavía no ha podido ser respondida con certeza. Las derrotas, y sobre todo las derrotas populares, siempre traen cola.
¿Estaba el caballo en óptimas condiciones o se trató de un error de Legui? Las radios anunciaban la derrota de Yatasto ante el asombro de los oyentes. Tanto dentro del hipódromo como afuera, la gente no lo podía creer. Pero era cierto, real.
En aquellos años gobernaba el general Juan Domingo Perón.
Eran los años de los descamisados de Evita, quien ya había fallecido de cáncer. El pueblo, las multitudes, tenían acceso a todos los espectáculos deportivos del país.
Por eso ese día, en San Isidro, tuvieron que cerrar las puertas para que no entraran más personas. Lleno total. Adrenalina pura.
Yatasto, un crack irrepetible, era cuidado por Juan De La Cruz y casi toda su campaña fue corrido por el jinete Juan Carlos Contreras. Pertenecía al glorioso stud Atenas, corrió 24 salidas, ganó 22 y perdió tan solo 2. Una en Brasil, San Pablo y la otra en San Isidro.
Esa tarde, en el verde césped, Yatasto no largó en punta como solía hacerlo. La punta la agarró Branding, conducido por Héctor Padula. Y así fue todo el desarrollo hasta los último 70 metros, en que Sideral pasó a Yatasto y lo despojó del segundo lugar. Fue tercero, un puesto que no conocía. El tiempo fue de 3`44"35c.
Pero antes de largar, en el paseo, el pueblo burrero recibió a Yatasto y a Leguisamo con pañuelos blancos. La dupla, en los papeles, era invencible. Yatasto y Legui. Dos monstruos.
Después, cuando Branding y Sideral cruzaron el disco, la muchedumbre quedó en silencio. Nadie podía creer lo que acababa de pasar. Nadie quería hablar. Todo era silencio. Todo era resignación. La masa cayó en depresión, tristeza y dolor.
Algunos comentaristas especializados de aquellos años no lograron ponerse de acuerdo con lo ocurrido. Unos dijeron que Yatasto no se hallaba en su mejor estado y otros, la mayoría, que Legui había equivocado el plan de carrera.
¿Habrá sido así? Corrió siempre segundo sin inquietar a Branding. ¿Fue correcta esa estrategia? El fallecido colega Vadarkablar,un testigo directo del episodio, solía decir que "Legui lo corrió demasiado contenido pero, para mí, el caballo no estaba bien". ¿Fueron las dos cosas? Preguntas, tan solo preguntas.
Un año antes, en 1951, había ganado La Cuádruple Corona. Es decir, la Polla de Potrillos, el Jockey Club, El Gran Premio Nacional y el Carlos Pellegrini. Un coloso.
Perón, ya sin Evita, lograba darle sentido a la Comunidad Organizada. La contra, los opositores, hablaban de "dictadura o dictador". También de "falta de libertad de prensa". ¿No es como ahora? ¿No es parecido? Mientras tanto, el país estaba en marcha y fuera del Fondo Monetario Internacional. ¿No es así hoy? La tarde cayó sobre San Isidro ante el festejo de algunos pitucones que celebraban la caída del caballo del pueblo. Claro, para ellos, cualquier motivo era bueno contra los sentimientos populares. ¡Si escribieron Viva el Cáncer cuando murió Evita, cómo no iban a festejar el fracaso de Yatasto! Así respondía la oligarquía ante el peronismo. Con odio. Con un odio que nunca perdieron y que no pueden desimular. Es más fuerte que ellos.
Yatasto sintió la derrota pero siguió corriendo hasta el 11 de octubre de 1953. En esa fecha ganó su última carrera ante Sideral. El tiempo fue de 3`41"3/5. Su jockey fue Rubén Quinteros.
Fue el adios. Volvió al campo para reproductor y fue un fracaso como padrillo.
Sólo su nombre está en la memoria colectiva del pueblo argentino. Nadie ignora quién fue. Y fue el mejor de todos.