Eduardo Miguel Méndez y su paso por el fútbol mendocino
Pese a los cincuenta y ocho años a cuestas, el pelo más canoso y que su actual lugar deresidencia está en Puerto Santa Cruz, de la provincia de Santa Cruz, Eduardo Miguel Méndez visitó a
su hijo y a sus nietos en Mendoza. Además, el Negro se dio tiempo para darse una vuelta por nuestra Redacción y hablar de fútbol.El fútbol lo tuvo como actor principal durante varios años, en su paso por Gimnasia y Esgrima deSanta Fe, donde tuvo sus comienzos, Newell's Old Boys de Rosario, Deportivo Maipú, Independiente
Rivadavia, Independiente de Avellaneda, Godoy Cruz, Gimnasia y Esgrima, Atlético Tucumán, AndesTalleres, Los Andes y Peñarol de San Juan, club en el que se despidió de la práctica activa delfútbol, con 39 años cumplidos."Yo hace cinco años que estoy radicado en Puerto Santa Cruz, adonde atiendo un negocito que mepermite subsistir, pero al fútbol hace más de ocho años que no juego, ni toco una pelota. Estoy
bien, pero la verdad es que extraño Mendoza, una provincia a la que llegué a jugar para DeportivoMaipú. Un jugador tucumano de Vélez Sarsfield, el Pepe Zolorzano me recomendó a Don Felipe Bellene y allí me quedé. El director técnico eraElio Montaño, un tipo que había andado por muchos clubes en el país y en el extranjero. Tambiéntuve como compañeros a Oscar Galeassi, a Lencinas un puntero izquierdo que vino de Lanús,a OscarMuñoz, Lofvall, al Colorado Averza", recordó el ex delantero.-¿Ganó plata en el fútbol como para vivir de las rentas que le dejó su actividad?
-Si bien es cierto que me mantuvo durante muchos, no ganábamos tanto como para juntar dinero.Cuando estaba en Maipú, me prestaron a Independiente Rivadavia que jugaba el Nacional de 1973. Allí
tuvimos un equipazo, que jugaba bien al fútbol. Esta el Maestro, el Víctor Legrotaglie, el Documento Ibáñez, Darío Felman, Carlos Secundino Benítez, Héctor Cabaleiro, el Negro Guayama, el Cura Vergara, el Gringo Mémoli, Eusebio Ibáñez. El Tucho Méndez con los balones. Foto: Marcelo Aguilar / Diario UNO.Recuerdo un partido que hicimos con Huracán de Parque Patricios, que lo dirigia el Flaco Menotti y fue campeón. El equipo tenía al
Coco Basile, al Chapa Suñé, el Lobo Carrascosa,a Miguel Brindisi, a Carlos Babington, René Houseman,a Roque Aballay y aOmar Larrosa. Le íbamos ganando 3 a 1, jugando muy bien al fútbol, nos empató sobre la hora el Loco Houseman y lo festejaron como locos. No era para menos, en esa época los equipos deBuenos Aires si sacaban un empate se salvaban.-Su transferencia al fútbol brasileño se frustró.
-Y sí. Iniciaron los contactos con el Portuguesa de San Pablo, pero no llegaron a un acuerdo.Pero eso me hizo bien, porque de allí me salió el pase a Independiente de Avellaneda, adonde el
técnico era El Pato, José Omar Pastoriza . Ahí jugué dos temporadas en los rojos, hasta que me lesioné.Pero no hay mal que por bien no venga. El Pepe Zolorzano volvió a Atlético de Tucumán y el directortécnico era don Manuel Giúdice que también me conocía y me llamó.También en Atlético había grandes jugadores. Estaban el Pepe Zolorzano, Castro, Agûero, JulioRicardo Villa, Palomba, Meca, Espeche. Salimos campeones de la liga tucumana y fuimos a otro
Nacional.-¿La historia no terminó ahí?
-No. De Atlético Tucumán me volví a Mendoza y me vincularon con Godoy Cruz, en 1976, adonde tuvedos temporadas muy buenas, tanto que después me transfirieron a Gimnasia y Esgrima.
También en Gimnasia tuvimos grandes campañas y equipos. Fuimos campeones en 1979, en 1980 y en1981 y jugamos dos torneos Nacionales con bastante éxito.
-¿Sigue viendo fútbol?
-Desde Puerto Santa Cruz, solamente por televisión, pero me aburre bastante, porque hay pocosjugadores con buenos fundamentos técnicos. La mayoría parecen que se entrenan más para correr, que
para jugar. Además los directores técnicos me dan la sensación que se preparan más para lasconferencias de prensa, que para entrenar a los jugadores y a los planteles. Foto: Marcelo Aguilar / Diario UNO.