El termómetro marcaba 40 grados. El piso del autodromo sanjuanino ardía y los rayos del sol pegaban muy fuerte en la humanidad de cada uno de las miles de personas que le dan vida a un nuevo vivac del emblemático Dakar.
Terranova y Torlaschi cerraron una dura etapa: "Sólo quiero terminar y volverme a mi casa", aseguró el navegante de Pons. Quiroga, por su parte, se mostró feliz.
El Dakar en primera persona: distintas caras de una misma moneda

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