La incertidumbre que se vivió en las últimas horas sobre la final de la Copa Libertadores nos lleva inmediatamente a recordar lo que pasó en Mendoza, hace apenas un par de meses. Nos rasgamos las vestiduras criticando el operativo policial que no pudo controlar a unos cuantos hinchas de River y cuidar a los jugadores de Boca. Nos horrorizamos cuando vemos que no se puede disputar una final de manera civilizada, y más aún cuando se suspende por tiempo indeterminado. Pero... ¿nos olvidamos acaso que en la mismísima Mendoza no se pudo jugar la final del torneo Vendimia entre Godoy Cruz e Independiente Rivadavia?
El 14 de octubre, el Malvinas Argentinas abriría sus puertas una vez más para darle un campeón al fútbol mendocino. El torneo Vendimia, que ya de Vendimia no tenía nada, se organizó de manera tal que permitiera un clásico en la final. ¿Y qué pasó? El Ministerio de Seguridad de la Provincia no estuvo a la altura para ofrecer un operativo acorde (porque por los antecedentes el partido era de "altísimo riesgo"), comenzaron las acusaciones cruzadas entre la Liga Mendocina, la Policía y los dirigentes de los clubes y, finalmente, se decidió la más fácil: no jugar la final y dejar al fútbol mendocino una vez más al borde del abismo.
¿Nos olvidamos acaso de ese fracaso? ¿Nos decepciona que un River- Boca no pueda jugarse en el Monumental pero es moneda corriente que en el Parque no se pueda jugar un Godoy Cruz- Independiente Rivadavia? ¿Se puede jugar en Mendoza una Supercopa entre los mismos River y Boca pero no un clásico local? Osa el sr. gobernador Alfredo Cornejo invitar a que la Superfinal de la Libertadores se juegue en esta tierra con "seguridad garantizada"... pero insisto, ¿no se puede jugar un clásico local?
¿En qué momento hicieron borrón y cuenta nueva los funcionarios mendocinos y la culpa es solo de los de afuera pero nunca de ellos? Sí, don Chiapetta, "más de lo mismo", ¿no?
A veces hay que dejar de mirar la tele y empezar a sacar la basura de debajo de la alfombra.




