Ahí están ellos, en la plaza Jacinto Benavente, frente al teatro Calderón en pleno Madrid. La noche española los encontró otra vez, posando con la bandera de Boca que dice "Mendoza", entre amigos y en la previa de la final más esperada del mundo.
Son mendocinos (y un par de Río Cuarto), fanáticos de Boca y este domingo serán algunas de las miles de almas que, con ilusión, pisarán las gradas del estadio Santiago Bernabeú.
Acompañaron a Boca durante toda su participación en la Copa Libertadores 2018. Arrancaron su aventura allá por el 1 de marzo en Lima, Perú, donde el Xeneize empató con Alianza Lima 0 a 0. Pasaron también por Brasil, Paraguay, Colombia y religiosamente hicieron los 1100 kilómetros de ida y vuelta que separan Mendoza con La Bombonera en cada uno de los partidos que Boca jugó como local.
Como no podía ser de otra manera, hoy están allá, en la lejana Madrid que por unos días se transformó en la casa de los dos equipos más importantes de la Argentina.
La tradición y el amor por Boca los mantiene unidos, y ahí estarán una vez más alentando a su equipo para verlo levantar "la séptima".




