Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar
Para él fue un gran honor haber participado en la fiesta del equipo cordobés, hace siete días, junto a figuras de todas las épocas. Una filial lleva su nombre y el público lo idolatra.
Centenario de Talleres: Lillo, el Loco querido de la T

Sus corridas por las bandas, su incansable presencia durante siete años, el ascenso a Primera A y el aporte en el único título internacional, le dan a Gustavo Lillo el carnet vitalicio de ídolo de Talleres de Córdoba. Es uno de los más queridos de la hinchada de la T y no podía faltar a la fiesta de los 100 años, desarrollada hace siete días.
“Estoy radicado en Córdoba, y en los últimos meses estudié, miré e investigué mucho para lograr mayor especialización en el campo de la dirección técnica de las divisiones inferiores”, dice Lillo, a los 40 años, tras haber dejado los mejores recuerdos de la época en Godoy Cruz con los títulos de la Liga y el ascenso a la B Nacional.
“Además de la fiesta hermosa en el estadio Mario Kempes con 60 mil personas y los viejos amigos, esta semana me hice cargo de la dirección técnica de la octava división de Talleres en la Liga Cordobesa de Fútbol”, contaba el Loco.
También recordó: “Todos mis recuerdos del tiempo que pasé en Córdoba son felices, por los logros que conseguimos. Ascendimos contra Belgrano en una final inolvidable en 1998, uno año después de que me incorporé a Talleres. Nos mantuvimos en primera, que no era tarea sencilla para los equipos que subían. Ganamos la Copa Conmebol, que sigue siendo el único título internacional del fútbol cordobés, y disputamos la Mercosur y la Libertadores.En ese momento, como futbolista no podía pedir más”. Cuenta: “Para el centenario convocaron a 130 jugadores, que recibimos una medalla por nuestro paso por Talleres, pero no podíamos jugartodos. Después quedaron 44 e hicimos dos equipos de 22. Jugamos dos tiempos de 20 minutos y yo hice el único gol para el equipo azul. Lo cargaba al Cachi Zelaya diciéndole que yo siempre había sido goleador”.
Luego llegó el partido entre los jugadores actuales de Talleres y Pachuca de México, “después de las 12 de la noche, porque había fecha FIFA y no se podía jugar en viernes”. Lillo está feliz porque estuvo hace unas semanas en España. “Con un kinesiólogo amigo fuimos a ver las técnicas de preparación, las prácticas y todo lo relativo a la organización adentro y fuera de la cancha. Estuvimos en Real Madrid, en el Castilla, que es una especie de filial, y también fuimos a Barcelona. Pudimos estar con Mascherano, Adriano y varios de los jugadores que no viajaron parajugar con sus selecciones. Fue una especie de capacitación que me servirá mucho en mi carrera”, afirmó. Otros sus motivos de orgullo son el reconocimiento que les hicieron en la Legislatura de Córdoba a varios de los ex jugadores y el nombre de la filial de la localidad de Hernando, que se llama Gustavo Lillo.