El último año de Unión Deportiva San José parece sacado de una película dramática con final feliz. El 6 de junio de 2016, una tragedia lo alejó de su casa. Este miércoles, 387 días después, el esperado levantamiento de la clausura que pesaba sobre su estadio llegó, por lo que, si todo marcha según lo planeado, el actual campeón anual del básquet mendocino debutará en el torneo Clausura en su cancha.
Un año pasó de aquella tormenta que terminó con la vida de una madre y su chiquito, que destrozó a la familia Quevedo, que demolió un hogar y que forzó al club de Bandera de los Andes y Las Heras, de San José, a dejarlo y comenzar un periplo que jamás imaginó.
El triste recuerdo
La Municipalidad de Guaymallén, con buen tino, clausuró el estadio por la caída de un techo de un galpón abandonado sobre la vivienda contigua, vecina del club, y el peligro de más derrumbes. San José debió recurrir a la solidaridad de otros clubes para entrenar y al alquiler de canchas para hacer de local, mientras la dirigencia reconstruía toda la historia documentada de una institución de 70 años con nuevos planos de mensura y construcción y escritura.
A pulmón. El campeón del básquet mendocino debió sacar fondos de donde no tenía para hacer frente entonces a un año lleno de trabas y complicaciones, a un año en el que ningún organismo estatal se dignó a poner un centavo, un año en el que la Federación mendocina de básquet se limitó a autorizarlo a jugar en otros estadios.
Año que le dio satisfacciones en lo deportivo y lo social, porque encontró a su gente más unida que nunca, pero que lo dejó con los bolsillos flacos. Año en el que tuvo que toparse con la burocracia, con las negativas constantes del Director de Obra Privada de la Municipalidad de Guaymallén, Miguel Valentini, y con el cajoneo del expediente por subsidio de obra por parte del Ministerio de Infraestructura de la Provincia, a cargo del "súper ministro" Martín Kerchner.
"Nos pusieron muchas trabas. Recién ahora -después de un año- el municipio nos está dando una mano. La pared del accidente no se vincula directamente con el club y los ingenieros explicaron que no había peligro de derrumbe e hicieron un informe al respecto. Pedimos una habilitación parcial pero el Director de Obra Privada no la permitió, hasta hoy", explicó Mario Díaz, presidente de San José y diputado provincial por el FPV.
Tras más de un año de conversaciones, ideas y vueltas y presentaciones, San José y el municipio llegaron a un acuerdo: seguirá clausurada una parte del predio y se demolerá el gimnasio pero el corazón del club, que es la cancha y los vestuarios, estarán abiertos.




