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Un muchacho nacido en Virginia fue precursor. Earl Lloyd aceptó integrar a los Washington Capitols, en la NBA, donde nunca había jugado un hombre de raza negra. Él rompió el hielo

El primero en jugar en la NBA blanca

Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar

Había terminado la Segunda Guerra Mundial un año atrás y en 1946 un grupo de propietarios de algunas salas deportivas de diferentes ciudades americanas se reunieron en el Madison Square Garden, de Nueva York, porque querían llenar los estadios y buscaban alternativas que distintas al hockey sobre hielo y el boxeo. El público acudía a  los espectáculos, aunque quedaban muchos días al año desocupados.La población de EE.UU. necesitaba una nueva diversión. Por eso eligieron el básquetbol como el deporte ideal para practicarlo en estadios cerrados. El 6 de junio de 1946 “se firma el nacimiento de lo que va a pasar a ser la más fantástica máquina de espectáculo y dólares del deporte mundial”, la Basketball Asociation of América (BAA), que se convirtió años después en la NBA. Once ciudades participan con sus equipos: Nueva York, Chicago, Boston, Providencia, Toronto, Cleveland, San Luis, Washington, Detroit, Pittsburgh y Philadelphia. Justamente a mediados de 1947, Philadelphia Warriors se transformó en el primer campeón.
El torneo fue un éxito, se fueron agregando equipos de otras ligas y se perfeccionó la organización. En 1949  se incorporaron otros conjuntos y pasó a denominarse NBA.Mucho antes, el 3 de abril de 1928, en Alexandría, Estado de Virginia había nacido Earl Lloyd, un niño muy alto, de raza negra. Creció jugando en la ribera oeste del río Potomac, cerca de Washington D.C. Estudió en un escuela para niños afroamericanos en el primario, siguió creciendo en la adolescencia y su físico se adaptó al básquetbol (1,96 metros), que practicaban en todo momento en el barrio.Nunca pudo jugar una competencia contra niños blancos. Recién en la  Universidad de West Virginia alternó con jugadores blancos. Era toda una novedad en una población que seguía discriminando a los negros.La NBA era para los blancos, porque en 1947 Jackie Robinson había debutado con los Brooklyn Dodgers, en la Liga Mayor de béisbol y su presencia  logró el impacto mediático.Tres años después, en 1950, el baloncesto profesional abrió sus puertas y permitió que los jóvenes negros entraran en sus equipos, aunque la mayoría los negaba. Los primeros que lograron pasar los límites de la segregación racial fueron tres: Earl Lloyd, el 31 de octubre de 1950, salió a la cancha de Rochester, Nueva York, con la camiseta de los Washington Capitals y rompió el hielo; un día después Chuck Cooper debutó en Boston Celtics y luego de cuatro días, Nat Sweetwater Clifton jugó en New York Knicks.En diciembre de ese año, Henry DeZonie fichó por los Tri-Cities Blackhawks, donde jugó sólo 5 partidos.Fueron tiempos muy duros para los jugadores negros. Contaba Earl que le gritaban: “¡Vete al África, negro!”, en Indianápolis y en muchas ciudades. Se debía alojar en un hotel distinto al de sus compañeros porque en algunos no se lo permitían por el color de su piel. “Estaba acostumbrado”, decía Lloyd.Jugó en Syracuse Nationals (’52 al ’58) y obtuvo el título en 1955 y luego pasó a Detroit Pistons (’58 al ’60).“Earl es un testigo sin precedentes de nuestro pasado segregacionista y personifica el cambio en este país”, decía Chris Paul, presidente de la Asociación de Jugadores de la NBA, cuando murió Earl Lloyd, el 26 de abril de 2015, a los 86 años.Esos muchachos tuvieron coraje y les abrieron el camino a miles de talentos con la piel negra. Gracias.

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