Análisis y opinión

Rotundo espaldarazo a Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez para liderar el proyecto de provincia

El radicalismo logró un gran triunfo por partida doble: se consolidó en la Provincia y pisará fuerte a nivel nacional

Con el triunfo contundente de Cambia Mendoza, Rodolfo Suarez podrá diseñar tranquilo los dos años que le quedan de mandato.

La relación de fuerzas con la oposición difícilmente le dé margen para avanzar en las reformas profundas que se imaginó, como la actualización de la Constitución, pero podrá trabajar por otras metas también ambiciosas.

Al no estar habilitada la relección de gobernador, la segunda mitad de los mandatos se establece como un tiempo de descuento que suele menguar el poder de decisión del mandatario. Pero no siempre es así. Cornejo al frente de la Gobernación supo conservar su poder hasta el último día de su mandato. Lo mismo debiera ocurrir con Suarez que jugó fuerte esta campaña, hasta integrando las listas.

El gobernador tiene reservada a futuro una banca como senador suplente, que podrá ocupar en caso de que Cornejo optara por otras alternativas, ya sea como candidato de gobernador o a presidente, o alguna otra opción. No habría que descartar tampoco que el presidente del radicalismo pudiera integrar el gabinete nacional de un hipotético gobierno de Juntos por el Cambio. Cualquier especulación es posible en un país con una dinámica política cambiante.

Lo cierto es que Suarez, con esta elección que ante todo fue un plesbicito, ha logrado revalidar sus pergaminos para gestionar sus proyectos hasta el final del mandato.

El voto le ha dado un espaldarazo inequívoco y, una vez sorteada la pandemia, en esta etapa gestionará una provincia con mejores horizontes a partir de la recuperación de las actividades a pleno, y con la potente tracción del turismo nacional e internacional.

En cuanto a la proyección política, algunos analistas observan a Suarez como un posible candidato a integrar una fórmula competitiva junto a Rodríguez Larreta. La buena sintonía entre ambos, que han tendido acuerdos de gestión, permiten alimentar esa hipótesis.

Alfredo Cornejo, el otro gran ganador de la jornada, tiene todo el caudal como para ser influyente con vistas al 2023. Los intendentes del Gran Mendoza, que han reiterado sus triunfos, tarde o temprano comenzarán a probarse el traje de gobernador en la carrera por la sucesión que se avecina.

Un capital que no podrán dilapidar es el del ordenamiento interno en pos de la unidad, conteniendo las legítimas aspiraciones de varios dirigentes hacia la Gobernación en el que también es probable que juegue Omar De Marchi, con el impulso de la impresionante victoria de Sebastián Bragagnolo en Luján.

En tanto, el peronismo tiene por delante una tarea de redefinición, sobre una base que le sigue siendo fiel y recostado en algunos dirigentes comunales como pilares que tendrán el campo abierto para proyectarse a la provincia y trabajar a futuro. Con tantas derrotas, el liderazgo de Anabel Fernández Sagasti queda tocado, pero desde su rol de senadora nacional seguirá tallando en las decisiones.

Respecto de su rival y líder del radicalismo, Alfredo Cornejo, el gran triunfo en Mendoza -quinto distrito electoral del país-, le confirma un espacio como jugador en la liga nacional. Tanto la interna dentro de Juntos por el Cambio, como el diálogo necesario con el oficialismo lo tendrán como protagonista.

El desafío de la oposición es no embriagarse con el triunfo ocasional. Hay un voto no cautivo, capaz de virar de una elección a otra por las demandas insatisfechas.

De todos modos hoy, lo verdaderamente importante, es la actitud colaborativa que debe ofrecer el conjunto de Juntos por el Cambio en este momento crítico del país.No existe la ingenuidad en política, y se sabe que la oposición buscará sacar partido del respaldo electoral obtenido. En consecuencia cada movimiento tendrá una mirada puesta en las próximas presidenciales. Pero la dirigencia también es consciente de que la sociedad los estará observando.

La hora de los acuerdos antes del abismo

En su mensaje al país, Alberto Fernández dijo que hay que priorizar los acuerdos y vamos a convocar a los representantes de la oposición triunfante: "Una oposición responsable y abierta al diálogo es una oposición patriótica", advirtió el Presidente. Y paralelamente no se privó de pegarle duro al gobierno de Macri y a su acuerdo con el FMI.

La convocatoria está hecha por parte de Alberto Fernández. Sin embargo, al mismo tiempo avisó que no hará ajustes. Lo mismo que venía diciendo antes de la derrota electoral del Frente de Todos. Lo nuevo, entonces, es el anuncio de que enviará al Congreso un programa económico plurianual.

El camino que viene es difícil. Hay un rol importante de la oposición. Sin embargo, la mayor responsabilidad le cabe al Gobierno.

Cómo reaccionará Cristina, a esta hora es una incógnita. No obstante, es clave que haya una estrategia unificada en el poder, y que la convocatoria a la oposición sea de verdad generosa.

Otro interrogante: cuando Alberto Fernández avisa que no bajará el gasto, ¿pensará seguir emitiendo al ritmo actual? Es difícil que los opositores le pongan la firma a un programa que consideren inflacionario.

Para que los acuerdos sean viables y duraderos es más lo que debe ceder cada fuerza que lo quiera imponer. Caso contrario es solo humo que no convencería a nadie, y el país perdería otra oportunidad de achicar las antinomias para consensuar políticas de Estado.