Análisis y opinión

Quinto día sin clases en escuelas secundarias públicas: ahora es para "mimosear" a docentes

Otra vez se dejará sin clases a los alumnos de las escuelas secundarias públicas. Ahora por unas "jornadas". ¿No habrá formas operativas más sensatas de actuar?

Este lunes 1de agosto tampoco tendrán clases los alumnos de las escuelas públicas del nivel secundario de Mendoza, con lo cual los adolescentes de esta provincia van a completar cinco días sin recibir instrucción.

Y ahora le sumamos la nueva jornada sin clases de este lunes, que está llamada a ser un aporte más a la confusión general.

Esta vez no habrá clases porque en los colegios habrá una "jornada institucional".¿De qué? se preguntará usted con justificada desconfianza. Será para "mimosear" (el término es nuestro) a los que forman parte del nuevo cuerpo docente, fruto de los concursos para cargos y del acrecentamiento de horas cátedra, realizados recientemente por la Dirección General de Escuelas (DGE)

Minimicemos

Vea lector, si no nos cree, este comunicado oficial: "El objetivo de las acciones determinadas para la jornada institucional tiene que ver con introducir al personal docente para que se incorpore a la cultura organizacional, ayudarlo a que se sienta bienvenido y a que se adapte al nuevo lugar de trabajo, minimizando la sensación de incertidumbre, y para que sea informado acerca de los acuerdos, reglamentos y lineamientos generales de la escuela”.

¿Dé qué me hablas Willis?, preguntaba en la serie norteamericana Blanco y Negro el personaje que interpretaba el adolescente Gary Coleman a quien su hermano mayor siempre quería cuentearlo con palabras bonitas pero tramposas. La misma pregunta podríamos hacerle a las autoridades: ¿de qué me hablas DGE?

La pregunta de cajón es si se justifica dejar en banda al alumnado para bajarle la sensación de incertidumbre al docente. ¿No les parece que en realidad son los adolescentes a los que más se debe cuidar en ese sentido?

Sensatez, se busca

La docencia se merece el mayor de los respetos y de las consideraciones, pero, vamos, debe haber formas operativas más sensatas en el sistema para evitar que la opción sea la de no dar clases.

Lo que el docente debería tener son sueldos acordes al costo de vida y a su preparación profesional, condiciones óptimas de trabajo, escuelas en buenas condiciones, respeto y posibilidades para que mejore su actualización en la carrera. Así, cree uno, se respeta a un docente.

En cambio el alumnado de entre 13 y 17 años, mire usted, esos sí que necesitan superar incertidumbres por la sencilla razón de que están adoleciendo, están creciendo, están madurando y sufriendo. Están dejando de ser niños. A esos chicos y chicas hay que ayudarlos a "minimizar la sensación de incertidumbre" y no a gente de 30 o 40 años que ya está curtida en la vida y que son profesionales

Inventemos algo

¿Qué es eso de que a los docentes haya que enseñarles a "socializar" en la escuela para que puedan aprender el nuevo organigrama de cambio de funciones? ¿Que otra cosa vamos a inventar desde este martes para que los estudiantes de secundaria se sigan quedando en sus casas sin que los padres pataleen reclamando el derecho a la educación de sus vástagos?

Todos los años las autoridades suelen plantearse -a comienzos de año- la necesidad de respetar a rajatabla el cumplimiento de equis cantidad de días de clases para poder cumplir con los programas que se han propuesto. Después, a la primera de cambio, parecen olvidarse de sus propósitos. Y aquí no ha pasado nada.

Decididamente, no nos debe dar lo mismo un día sin clases que uno con los docentes frente al aula. Este lunes 1 de agosto volveremos a pifiarla.+►

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