Análisis y opinión

Milei vs. "Nachito" Torres: el hambre y las ganas de comer

La estentórea riña entre el presidente Milei y el gobernador Torres, de Chubut, parece más una trifulca de punteros barriales que la labor de dos mandatarios obligados a mostrar docencia y recato político

Cuando decimos "se juntaron el hambre con las ganas de comer", estamos ante una afirmación que conlleva, por lo general, un sentido negativo. La frase se podría aplicar a la aparatosa pelea entre el presidente Javier Milei y el gobernador de Chubut, Ignacio "Nacho" Torres (de Juntos por el Cambio), que ha explotado en estos días. Esa disputa es una prueba fehaciente de cómo pueden desbarrancarse los acontecimientos cuando la política decide ignorar su propia razón de ser.

¿Cómo se llegó a que el Presidente libertario tildara de "degenerado fiscal" al gobernador chubutense y lo acusara de ejercer "amenazas chavistas" contra la Casa Rosada? Todo comenzó cuando la Nación le descontó a Chubut -de su coparticipación- $13.500 millones de una deuda que esa Provincia arrastraba con la Nación desde la gestión anterior a Torres.

Ello dio lugar a un encendido enojo del mandatario chubutense quien amenazó a Milei con cortar el suministro de petróleo y gas que se produce en esa provincia si el miércoles próximo la Nación no le devuelve ese monto, que significa más de un tercio del total de lo que Chubut debería haber cobrado.

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El gobernador de Chubut desató una tormenta al interior del Pro por su enfrentamiento con la Nación.

El gobernador de Chubut desató una tormenta al interior del Pro por su enfrentamiento con la Nación.

Torres, que asumió en diciembre pasado, dijo que esto se produjo a pesar de que se habían iniciado gestiones para que Milei y Chubut rediscutieran la deuda que contrajo el anterior gobernador. En el medio, la Nación procedió a hacer el descuento aludido, algo que así estaba fijado desde la pasada administración chubutense.

Más allá de ese entramado legal, lo llamativo en este suceso es la intemperancia, el escaso tino de ambas partes y la nula activación de la cordura política. En el caso del Presidente el descuido de las formas viene siendo una marca de estilo, pero en el del gobernador Torres, quien pintaba como una figura interesante y fresca de la política (tiene 35 años), ha sido algo chirriante y desacomodada. Los gritos, las amenazas, los insultos, la prepotencia parecen ser los sellos de estos tiempos.

"Métanme preso"

Que me mande la Gendarmería, que me metan preso, pero no me van a callar" ha advertido Torres, un gobernador que viene de las filas del PRO y al que se consideraba como uno de los mandatarios que presentaban un acompañamiento crítico a la gestión presidencial libertaria. Compadrito, ha dicho que "a diferencia de otros gobernadores, yo a MIlei no le tengo miedo".

A su vez el Presidente se ha dirigido a Ignacio Torres en términos sobradores: "Hola Nachito y cómplices", les dijo en referencia a los gobernadores que han salido en defensa de la posición de Chubut, y les ha recordado las penas que marca el Código Penal con respecto a los que entorpezcan el normal transporte de servicios públicos como el gas y los derivados del petróleo. "Se juntan para defender sus obscenos privilegios", remarcó Milei quien previamente los había calificado de "parásitos".

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Ignacio Torres logró el respaldo de los gobernadores de Juntos por el Cambio, tras la retención de fondos de la coparticipación por parte del gobierno de Milei.

Ignacio Torres logró el respaldo de los gobernadores de Juntos por el Cambio, tras la retención de fondos de la coparticipación por parte del gobierno de Milei.

Primero salieron en respaldo de Torres todos los gobernadores patagónicos; luego los mandatarios de Juntos por el Cambio, entre los que está el de Mendoza, Alfredo Cornejo. También los de las provincias del norte argentino. El único que se llamó a silencio fue el gobernador de Tucumán, el peronista Osvaldo Jaldo. Todos los demás se expusieron y recibieron el calificativo de "degenerados fiscales", una denominación a la que -en medio de toda esta locura- hay que reconocerle méritos humorísticos.

Hace unos días el libertario Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado nacional, ya había definido a los gobernadores argentinos como "esos animalitos de gastar". La frase completa de Abdala, que es contador, fue: "hoy los gobernadores son animalitos de gastar y donde vean que pueden sacar algo más para llevar agua a su molino, lo van a hacer".

Verdades a medias

Todo este embrollo está lleno de medias verdades. ¿Quién puede negar que ha habido y hay gobernadores despilfarradores o provincias que no logran salir de un estilo feudal de conducción política?

Pero de la misma forma podemos -y debemos- preguntarnos: ¿quién puede negar que no se debe medir a todos con la misma vara? Hay provincias que vienen combatiendo el déficit fiscal, que tienen sus cuentas bajo un aceptable rigor contable y que no aumentan sus plantas de personal. ¿Por qué son "parasitarias" para el Presidente y reciben maltratos de la Rosada?

¿Quién puede negar que hay gobernadores que acompañan -en líneas generales- la necesidad de que el país sanee su economía bajo los preceptos de un liberalismo creíble, ajeno al reiterado populismo que por décadas nos ha sumido en la pobreza y en una inflación constante? Empero son tratados por MIlei como si todos fueran el riojano Ricardo Quintela.

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El presidente Javier Milei salió con los tapones de punta a criticar a los gobernadores de Juntos por el Cambio

El presidente Javier Milei salió con los tapones de punta a criticar a los gobernadores de Juntos por el Cambio

El Presidente insiste en jugar todas sus fichas al blanco o al negro sin ningún otro matiz. Los que creen que a veces hay que tener en cuenta los grises son desestimados por canallas y soretes al servicio de la socialdemocracia. Milei no concuerda con aquello de que gobernar es explicar y convencer a pesar de provenir de la Escuela Austríaca de Economía. Prefiere disciplinar.

Lo malo es que en esa cantinela que busca imponer el grito o "el reino del sargento" y en la que si no estás 100% de acuerdo con el libreto oficial sos un "asqueroso traidor", se terminan diluyendo muchas de las buenas ideas primigenias.

Pasión por la crispación

"De rodillas, pidiéndome una lección, sabes que dominarte es mi motivación", repite en su tema Disciplina la ínclita Lali "Depósito", como la denominó Milei al cuestionar a los artistas "nacionales y populares" afectos a la obtención de contratos por parte de funcionarios del palo, quienes premian así la militancia en "la causa".

El Presidente llevó a tal extremo su denuncia sobre la cantante-actriz y usó tan desaforadamente su poder como cabeza del Estado para una pelea con una particular, que la terminó favoreciendo. Eso hizo que la Espósito recibiera solidaridades incluso de gente que admitía esa ligazón entre artistas peronistas y generosos cachets con dineros públicos, pero que no compartían las asimetrías de poder entre un presidente y una artista.

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Ignacio Torres amenazó con bloquear la salida de petróleo y gas de su provincia por la quita de fondos de la coparticipación.

Ignacio Torres amenazó con bloquear la salida de petróleo y gas de su provincia por la quita de fondos de la coparticipación.

La mayoría de los argentinos cree que hay que reducir el gasto público innecesario, llamar a las provincias a un uso racional de los recursos, eliminar cargos públicos para la militancia, acostumbrarse a la austeridad que la crisis demanda, reducir subsidios que se extendieron a mansalva, transmitir la idea de que alguien tiene que hacer el cambio económico en la Argentina, exigir mayor y mejor productividad a los legisladores sin desconocer que e l Legislativo es un poder básico de la democracia republicana, o peticionar para que la Justicia sea cada vez más independiente del poder político.

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Parte del Pro se inclinó por la posición del presidente Milei.

Parte del Pro se inclinó por la posición del presidente Milei.

Lo que no parece gozar de la simpatía general es esa pasión por la crispación, por el autoritarismo, por el prepo, por el escrache y otros excesos en el uso de las redes sociales por parte del Gobierno; no es bueno querer hacer hocicar al contrincante todo el tiempo. La religión del excesivo personalismo no tiene demasiados fieles en la Argentina y han comenzado a sonar algunas alarmas. Buena parte de los ciudadanos no acepta que el consenso sea algo de "cagones".

Es cierto que se debe respetar el mandato popular que ungió a Milei como presidente. Y que hay que darle tiempo para que cumpla su mandato hasta el último día. Y es hasta comprensible que en el afán oficial de establecer un programa de gobierno, al gobernante se le acepte algún "modo" fuera de lugar. Pero eso debe ser la excepción, nunca la regla.