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Análisis y opinión

Mendoza se prepara para pasar el invierno

El propósito del Gobierno es capitalizar turísticamente el receso invernal por su estrategia de vacunación y mostrando a la Provincia como destino seguro

Desde que arrancó el mandato de Alberto Fernández, Mendoza es considerada una provincia díscola en el concierto nacional. Es más, a estas alturas es notorio que ha recibido un tratamiento diferencial desde la Casa Rosada en diversos asuntos.

Cada vez que tienen alguna oportunidad, funcionarios nacionales tiran algún palo para el gobierno local y hacia otros no alineados como Rodríguez Larreta, por la desobediencia en temas como la presencialidad escolar u otras medidas de aperturas a las que consideran provocaciones. "La sociedad los va a castigar por poner en riesgo la estrategia sanitaria", advierte el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el principal vocero de Alberto Fernández.

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Sin embargo, con algunas reticencias en el sector docente, pero con una adhesión mayoritaria a la voluntad del gobierno provincial de mantener dentro de lo posible una relativa normalidad en la actividad en general, la política de Suarez es seguir apostando como hasta ahora a la responsabilidad colectiva mientras se avanza en la vacunación.

Los indicadores de la situación sanitaria, si bien son críticos, señalan una descompresión, lo que le permiten mantenerse en su tesitura. Incluso lo ratifican los datos comparativos con otras provincias, aun las más restrictivas. Otro desafío, uno más, se presentará con la habilitación a las reuniones familiares para el próximo domingo al celebrarse el Día del Padre. Pero mientras Alberto Fernández no logre los superpoderes para disciplinar a todos, la Provincia seguirá con su criterio autónomo respecto de la gestión de la pandemia.

Con la aceleración de la campaña de vacunación y la tendencia a la baja de los contagios, las autoridades provinciales se ilusionan con la posibilidad de aprovechar económicamente las vacaciones de invierno. En ello se enmarca la inclusión en el suministro de vacunas del sector ligado a la gastronomía, la hotelería, personal del aeropuerto y el turismo receptivo. Y van por más: Alfredo Cornejo tuiteó al gobierno nacional que "permita la apertura de vuelos internacionales y del Paso Cristo Redentor para el ingreso al país de turistas hacia Mendoza".

La frazada corta

La aprobación en Diputados de la rebaja en la tarifa del gas para zonas frías, que alcanzará a Mendoza, está generando reacciones dispares entre los usuarios. La mayoría se enteró del resultado de la sesión porque todos los medios se hicieron eco del aspaviento, descripto como insólito por la prensa porteña, que José Ramón desplegó en el recinto al término de la votación. En tanto, muchos se apuraron en resaltar que la norma salió por iniciativa de Máximo Kirchner y la militancia de la lideresa del peronismo provincial, Anabel Fernández Sagasti.

Con el apoyo, aunque con objeciones, de los diputados mendocinos de Juntos por el Cambio, el proyecto amplía el beneficio a toda la Provincia sin distinción de la situación socioeconómica de los usuarios, lo que resulta poco racional en términos de equidad.

Las rebajas que alcanzan a 400 mil familias de Mendoza van del 30 al 50 por ciento según los casos, y se decidió ampliar el privilegio a ciudades templadas y cálidas, respondiendo a criterios más electorales que técnicos. "Fue una decisión política", admitió el hombre de la frazada a quien quisiera escucharlo.

No deja de.extrañar que la Cámara de Diputados no haya contemplado a los miles de habitantes más necesitados que se calefaccionan y cocinan con garrafa, una franja que solo en Mendoza alcanza al 25 por ciento de la población. Para los legisladores que "están de fiesta" pareciera que éstos por el momento no cuentan.

Es llamativo que el gobierno nacional, ocupado en todo lo que atañe a la economía electoral -programa "Súper Cerca", actualización de tarifas de un solo dígito, marcha atrás en el aumento retroactivo del monotributo, postergación para después de las elecciones del aumento de la nafta, freno a las exportaciones de carne, atraso cambiario, u otras medidas por el estilo- no haya contemplado a esas franjas que no cuentan con el servicio de red y a quienes se les hace más duro pasar el invierno. Por su parte, el senador Julio Cobos promete insistir en que el GLP, que se distribuye en garrafas, también tenga las rebajas correspondientes como servicio público.

Un presidente convertido en meme

Lejos de los mejores tiempos, cuando la sociedad reconocía su determinación en la gestión de la pandemia, Alberto Fernández no logra sacar del tobogán vertiginoso en el que se encuentra su imagen pública, lo que dificulta, más allá del invierno, todo su mandato.

Quizás porque los resultados trágicos no le dan crédito a su administración, o porque las vacunas llegaron demoradas, o porque la situación económica es acuciante, o por los conflictos en el Frente de Todos, Fernández se ha instalado como un blanco vulnerable ante cada pifia discursiva.

Sería aconsejable que el Presidente comprenda que no le van a dejar pasar una sin que sea expuesto a través de las redes sociales, además de los medios que no le son afines. Es que ya existe una propensión a ridiculizar sus movimientos entre la masa de detractores que con el transcurso de su gobierno ha ido en aumento. Lo peor es que no necesariamente son los interesados en las cuestiones electorales quienes también han hallado un campo fértil en la figura de Alberto Fernández para desplegar su ingenio.

Las creaciones más hilarantes resumidas en un solo cuadro se entremezclan sin filtro con mensajes del tono más repudiable de la cultura de nuestra sociedad. Todo tiene cabida detrás del anonimato o aun con identidades reconocibles. Es el imperio de las nuevas modalidades de expresión social, donde campea la crueldad y las agresiones no encuentran una malla de contención.

Lo delicado es la pérdida de respeto hacia la figura de la primera magistratura nacional, lo que se traduce, en un país presidencialista como el nuestro, en el deterioro de una referencia institucional básica. De ello, indiscutiblemente, tiene que hacerse cargo el protagonista de los errores no forzados, que no debería tomarse con liviandad el uso de la palabra, que se supone es de la mayor trascendencia toda vez que se trata del Jefe del Estado.

Las alusiones a otros gobiernos y países que acostumbra a realizar el Presidente sin reparar en las repercusiones de exportación, deberían estar encuadradas rigurosamente en el diseño de una política exterior que desde que asumió se manifiesta errática.

Alberto Fernández no tiene demasiado margen como para seguir derrochando credibilidad. Por el contrario, es sorprendente que no planifique cuidadosamente sus acciones y decisiones, no solo por lo que arriesga electoralmente su gobierno sino, principalmente, por el bien del país.

Pero como prioridad, quizás, debería acomodar su forma de relacionarse con Cristina que, según la creencia generalizada, es quien le maneja la agenda. Mientras no genere una impresión de autoridad, el pobre Alberto seguirá siendo material privilegiado para la industria del meme.