Análisis y opinión

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

Cristina apaciguó los embates contra Alberto, crucial por la situación que vive el país, y arremetió contra Guzmán sin hacerse cargo de su responsabilidad

Al hablar en El Calafate, dejó muestras de bajar un cambio en la relación con el Presidente y dejó algunas pistas de cómo seguirá la interna en el Gobierno, al menos por unos días, en momentos de alta tensión.

El acoso a Alberto Fernández y a parte de su gabinete que tuvo un pico con la renuncia de Martín Guzmán, parece virar a un plano de modales más apacibles: "No vengo a revolear ningún ministro", anticipó con ironía. Sin embargo, Cristina dejó algunas advertencias de que no renunciará a sus propósitos.

Para no ser menos, Alberto también hizo una referencia crítica hacia Guzmán, y llamó nuevamente a la unidad.

Hoy el país está pendiente de lo que está pasando en el Gobierno que se ve en estado de descomposición desde que se agudizaron las diferencias en el Frente de Todos. Esos choques a la luz pública han anulado toda posibilidad de avanzar en un proyecto consensuado que ofrezca objetivos claros de cara a la sociedad.

La cruda realidad está mostrando que los niveles de pobreza siguen creciendo a la par de la inflación. El relevamiento de expectativas del mercado indica una proyección inflacionaria de 76 por ciento para todo el año, y eso que la encuesta que hace el Banco Central fue efectuada antes del cimbronazo que provocó la renuncia del ministro de Economía.

El portazo de Guzmán, imprevisto por la forma y la oportunidad, dejó al desnudo la ausencia de un Plan B, a pesar de que se sabía que no le quedada mucho por hacer por el continuo asedio de todo el arco cristinista. El momento elegido para dar a conocer la renuncia por Twitter, mientras Cristina lo criticaba en el acto de Ensenada cuando afirmó que el déficit no causaba inflación, fue un claro mensaje hacia la vicepresidenta y a toda la política.

Ningún encargado de conducir la economía puede asegurar resultados sin respaldo del poder político como condición necesaria, aunque insuficiente. La resistencia del ala kirchnerista en el Gobierno, la discordancia con el sector energético en el gabinete, el rechazo al acuerdo con el Fondo, y el ninguneo permanente de Cristina, arrasaron con el débil respaldo que el ex ministro tenía del Presidente.

Y a mí por qué me miran

Al margen del fracaso de la gestión de Guzmán, decir que "fue un inmenso acto de irresponsabilidad política y también un acto de irresponsabilidad institucional" es una forma cínica de no hacerse cargo como factor del lógico desenlace. También pasó con Matías Kulfas y con tantos otros "funcionarios que no funcionan".

Se han sumado demasiadas evidencias de que Cristina ya no habla para la sociedad sino para sus propios seguidores acríticos, lo que le está quedando como base de sustentación.

Su expresión también da cuenta de que tiene clara conciencia de lo que ha implicado en términos institucionales y en cuanto al impacto económico la salida de Guzmán, sólo que lejos de un atisbo de autocrítica, descarga culpabilidades en otro lado. Un funcionario fusible no puede llevarse puesta a la economía si hubiera cohesión en el Gobierno, pero en este caso el remezón ha tenido otra magnitud porque es la consecuencia del accionar inusitado de la actora de mayor poder en la coalición oficialista.

Lo mismo cuando afirma que Guzmán fue ingrato con Alberto, como si se tratara de un conflicto entre ellos y que no le pertenece. "¿Se merecía esto?", se preguntó, como diciendo yo no fui. Así Cristina sigue bajando la línea que alimenta un relato que habrán de repetir sus devotos. En tanto, con su escaso poder, muy poco importa lo que diga u omita Alberto, ni muchísimo menos el destino de Guzmán.

De paso advierte: "Yo quiero ayudar, pero eso no es callarse la boca y esconder la mugre debajo de la alfombra. Se ayuda diciendo la verdad y si estoy equivocada, que me convenzan de lo contrario. A mí con argumentos y razones me llevan a cualquier lado, pero a las trompadas y cachetadas no". No hace falta insistir en quién cachetea a quién...

El peso devaluado

Cristina viene insistiendo con que tenemos un economía bimonetaria. Lo que no dice es que no se trata de un fenómeno meramente cultural o que nace por generación espontánea. Tampoco explica que la pugna por los dólares es la contracara de la pérdida de valor de nuestra moneda, consecuencia de la emisión desbocada y de otros desbarajustes.

La escasez de la divisa -no por un festival de importaciones, sino por la necesidad de provisión de energía-, es una manifestación más de la fragilidad de la macroeconomía y de la desconfianza creciente. "Si no encontramos un punto de coincidencia, no va a haber Argentina para nadie", sentenció, al mismo tiempo que responsabilizaba a la CABA de gastar y no producir dólares.

Néstor tenía bien claro, y actuó en consecuencia, que debía preservar el superávit fiscal y el de la cuenta corriente para sostener la solidez del sistema económico y el poder político. Mucho de lo construido trabajosamente en ese período se derrumbaría en los mandatos posteriores. Y como correlato, se sucederían las disparadas en la cotización de la divisa norteamericana, algo que bien conoce la familia de Cristina que ha sabido atesorar los dólares en cajas de seguridad, una forma más de las fugas del sistema que también campearon en la gestión macrista sin ningún tipo de cepo.

Los largos cabildeos hasta recaer en Silvina Batakis, no fueron un buen punto de partida para un gabinete que recién el viernes se terminó de conformar. Con múltiples desafíos por delante, la ministra que goza de la confianza de Cristina deberá transitar un sendero complejo en el que las exigencias del sector que la respalda no darán tregua, lo que es incompatible con las metas del FMI.

Difícil conformar a todos a la vez con un mismo programa, tranquilizar las variables económicas, y al mismo tiempo responder a las necesidades de la población, mucha de la cual el sábado pobló las calles en señal de hartazgo.

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El sábado hubo marchas contra el Gobierno nacional.

El sábado hubo marchas contra el Gobierno nacional.

De todos modos, Batakis, el Frente de Todos y, principalmente, el Presidente (con la colaboración de Cristina) deberán esforzarse para asegurar la gobernabilidad que ellos se encargaron de minar solitos.

Sería aconsejable, en estos momentos de penurias generalizadas, que lejos de las remanidas teorías conspirativas, cada cual asuma su rol con la responsabilidad que le compete, dejando atrás la política del ombliguismo.

Es elocuente el video viral del acto por el Día de la Independencia en el que un niño fue consultado en vivo por una periodista de C5N sobre qué le diría al Presidente: "¿Por qué se deja gobernar por la Cristina?", respondió el estudiante de escuela primaria. Nada que agregar.

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