ANÁLISIS Y OPINIÓN

Hacia dónde estamos llevando al país

Este domingo, las urnas darán señales de un rumbo en la construcción colectiva que supone la democracia, aun con distintos niveles de responsabilidad

Hoy nos encontramos nadando en un mar de incertidumbre sin botes a la vista. Pocas veces se ha llegado a las elecciones presidenciales con tantas dudas y angustias. Si bien el resultado ofrecerá algunas pistas, aún no tendremos resuelto todos los interrogantes.

La crisis económica y las penurias sociales han calado hondo con un gobierno que no gobierna, sino a través de las medidas electorales del ministro candidato, quien ha tenido la notable capacidad de mantenerse competitivo, a pesar de todo.

Podrá Sergio Massa quedar fuera de carrera o lograr el objetivo de entrar a una segunda vuelta, pero no está en dudas de que es un animal político que ha logrado mantener la musculatura del peronismo para afrontar con chances estas elecciones.

Sergio Massa.2pg.jpg
Sergio Massa.

Sergio Massa.

Hay un núcleo duro kirchnerista que sigue anidando principalmente en el conurbano bonaerense y que puede nutrir la continuidad de Axel Kicillof, sin embargo, un eventual triunfo del oficialismo en la provincia más populosa y aun en la Nación, difícilmente logre torcer la sensación de que un ciclo en decadencia está llegando a su fin.

Con una mística diluida y un espíritu desangelado, si se lo compara con las mejores épocas, al kirchnerismo cristinista le quedan sólo los recursos del Estado para seguir superviviendo, que es justamente lo que está en crisis como modelo político, y cuya impugnación mayoritaria ha gatillado el crecimiento de la oposición y la emergencia del proyecto Milei.

La fallida gestión de Alberto Fernández y los intereses personales de la vicepresidenta, sumados a la mengua de divisas por la sequía extraordinaria, protagonizaron el fracaso económico, que el voluntarista Sergio Massa no ha podido torcer.

Pero el malestar generalizado, que se traduce en angustia y desesperanza, con la elocuencia de jóvenes que eligen emigrar hacia destinos más promisorios, viene de lejos. Atraviesa incluso el gobierno de Macri y responde no sólo a la ineficacia en los resultados, sino también a todos los vicios que la política ha sabido prohijar desde hace años.

No existiría un Javier Milei con posibilidades de llegar a la presidencia si no representase simbólicamente la anticasta -pese a los Barrionuevo que lo rodean-, que es lo que buena parte de la sociedad ha comprado, harta de las penurias contrastantes con los privilegios que detenta parte de la dirigencia de todos los poderes.

Javier Milei PASO 2023 edit 2.jpg
Javier Milei.

Javier Milei.

Asociar tales beneficios de clase con la ineficiencia en la administración del Estado le ha posibilitado al candidato de moda lograr una construcción política que sospecha de lo público, acorde con un signo de época.

Los esfuerzos de Patricia Bullrich denostando al kirchnerismo resultan débiles frente a la más abarcativa prédica anticasta, que también impacta a Juntos por el Cambio, y que ha sabido crecer en la dinámica de las redes sociales y cocerse en el caldo de la bronca colectiva.

Patricia Bullrich en Mendoza nuevo.jpg
Patricia Bullrich.

Patricia Bullrich.

La lucha por entrar al balotaje encuentra a Bullrich y a Massa coincidiendo en las críticas a las disparatadas propuestas del libertario y de sus allegados, pero a estas alturas esa "rara avis" parece estar blindada para sus votantes, a juzgar por los sondeos. Demasiado tarde para arrepentimientos, pensará el ministro candidato, después de haber prodigado fondos, logística y hombres para que Milei sirviera como un hacha divisora de la oposición.

Así nos va

La pérdida de valor del peso es un síntoma transparente de la descomposición de la economía y consecuencia de la mala praxis política.

El proceso electoral, en condiciones normales, no debería ser un factor desestabilizante, sin embargo la incertidumbre y el espanto se han hecho carne en la población que descuenta que todo va a aumentar el día después.

Basada en los mismos encuestadores que daban a Milei entrando tercero en las PASO, existe una creencia generalizada de que este domingo el líder de La Libertad Avanza aventajará a sus rivales, de lo que surge el temor, paradójicamente, incluso entre quienes piensan votarlo.

Analistas financieros vislumbran una disparada del dólar en sus distintas versiones, no sólo por el pánico, sino por las expresiones del candidato libertario, quien ha declarado que mientras más suba el dólar será más fácil dolarizar, y ha asestado mazazos contra la moneda oficial.

Pero también proyectan escenarios posibles con Juntos por el Cambio en competencia, al tiempo que se preguntan sobre eventuales decisiones de Sergio Massa, tanto en caso de seguir en carrera, como si quedara fuera del balotaje. Por todo ello, cualquier resultado tendrá sus implicancias, ya sea con Milei ganando en primera vuelta, o con un desempate, lo que hace lejano el 10 de diciembre.

Dónde iremos a parar

Vivimos en una Mendoza rica en potencial, con notas diferenciales por encima de la media nacional, pero postergada como todo el país, lo que se traduce en pobreza y miseria en casi la mitad de la población.

Las exportaciones provinciales, en muchos casos con alto valor agregado, han caído por falta de competitividad a causa de la macroeconomía.

Con la ventaja de tener las cuentas ordenadas, y con un gobernador electo que está enfocado en la transición, las posibilidades de un despegue provincial igual van entrelazadas con la suerte de la Nación.

En esta campaña Cambia Mendoza ha jugado fuerte con Patricia Bullrich, por obvia afinidad partidaria, y por la creencia de que pueden acompasar el rumbo económico y compatibilizar la cultura política de manera integral.

De no darse el resultado que espera el oficialismo local, la lógica indica que el mejor escenario alternativo sería un triunfo de Massa en pos de articular políticas en conjunto con la nación. En cambio, si se consagrara Milei, aflora una serie de dudas que nadie se anima a saldar sin verlo en el ejercicio del poder presidencial.

Por lo pronto, en el rol de candidato ha despotricado contra la coparticipación federal de impuestos, la infraestructura que no se solvente a través de la iniciativa privada y, en fin, contra la gestión de políticas públicas esenciales en manos del Estado.

Las actitudes autoritarias que se montan sobre la excusa de que la democracia no ha dado los resultados esperados, no contemplan que el problema de fondo no emana del sistema que ofrece mecanismos institucionales y procedimentales para resolver coincidencias y disensos. Sólo en la comprensión de que la democracia es un sistema de corresponsabilidades y compromisos podremos encontrar los caminos de superación, entre otros, del flagelo de la inflación, como lo han logrado hace rato nuestros vecinos, sin ir más lejos.

Cuando se cumplen cuarenta años de nuestra democracia, se puede distinguir etapas bien nítidas: la que lideró Raúl Alfonsín de consolidación institucional y vigencia del estado de derecho; la de reformas neoliberales y estabilidad de la moneda que estableció Carlos Menem y que se mantuvo hasta el estallido de la convertibilidad en el gobierno de Fernando De La Rúa; luego le siguió la etapa populista-benefactora de predominio estatal, diseñada por Néstor y Cristina Kirchner que ha perdurado por veinte años.

Cristina durante el acto de inauguración del busto de Ricardo Alfonsín.
Cristina Fernández y el busto de Raúl Alfonsín.

Cristina Fernández y el busto de Raúl Alfonsín.

En la actualidad, a partir de los crujidos de un Estado en crisis por escasez de recursos y por la mínima capacidad que muestra de promover la movilidad social ascendente, se vislumbran claras señales de un cambio de época.

Es cierto que en lo que no hay consenso es en la expectativa de lo que vendrá, de la etapa que comienza. Se trata de otro de los interrogantes, quizás el principal, sobre el que el resultado de las urnas no podrá dar una respuesta definitiva, pues ésta se encontrará con el transcurso de los acontecimientos.

En principio, habrá que estar atentos a las reacciones y actitudes de los ganadores y derrotados por decisión popular, que de no estar a la altura, a raíz de la endeble economía, nos harán perder a todos.

TE PUEDE INTERESAR: Elecciones 2023: las seis boletas que encontrarán los mendocinos en el cuarto oscuro

Temas relacionados: