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El reparto de beneficios tras el rescate de IMPSA en tiempos electorales

La empresa capitalizada trae consigo desafíos y oportunidades, pero también advertencias de distintos sectores de la economía y la política

"Cuando el sentido común prima y se apoya a una empresa como IMPSA, que genera empleo genuino, nos pusimos rápidamente de acuerdo Mendoza y Nación", explicó Rodolfo Suarez en el acto del jueves ante la presencia de Alberto Fernández.

¿Por qué sentido común? En síntesis: Dejar caer la empresa hubiera significado un quebranto no sólo para la compañía, sus accionistas, acreedores y sus empleados. El impacto hubiera sido letal para todas las empresas y talleres de la Provincia. El sector de la metalmecánica hubiera resultado arrastrado y se hubieran perdido proveedores para otras industrias locales.

En cambio, la capitalización de la empresa de máxima tecnología, posibilita la promoción de todo el sector, la inserción de profesionales calificados, la exportación de productos de alto valor agregado, el aporte de impuestos, el ingreso de divisas, y, en suma, el impulso desde tierra mendocina a todo lo que demanda el mundo de hoy relacionado con el conocimiento y la innovación.

El quiebre de una empresa reconocida como estratégica para el desarrollo hubiera impactado con sus esquirlas fuertemente al gobierno de Fernández, por el contexto económico-financiero nacional y porque se hubiera revisado negativamente las gestiones kirchneristas que explican en buena medida la situación a la llegó la compañía. Y para Mendoza hubiera significado un golpe económico letal, con implicancias difícil de cuantificar.

Los reparos y críticas de algunas voces políticas y ciudadanos de a pie no podrían torcer el rumbo de una medida que obtuvo alto consenso de oficialismo y oposición locales, en línea con el acuerdo sellado entre los gobiernos nacional y provincial.

Coherente con su pensamiento, el líder del PRO mendocino, Omar De Marchi, vuelve a marcar distancias con lo que considera que se trata de "una vieja fórmula estatizante que tanto daño ha hecho a nuestro país". El diputado nacional ya había planteado públicamente sus críticas a la conformación estatal de Potasio Río Colorado: "no creo en estos experimentos donde no existe responsabilidad patrimonial por parte de quienes toman las decisiones", sentenció hace unos días.

Todavía no queda claro qué efecto puede tener en la coalición de Cambia Mendoza la voz disidente de De Marchi, donde el PRO es una pata que el oficialismo no puede desestimar sin un costo electoral importante.

Mayoritariamente, el sector privado ha cerrado filas apoyando la capitalización de IMPSA, aunque con la cautela del caso, al considerar que la política es capaz de desvirtuar los objetivos cuando prima la lógica de los intereses partidarios por encima de los estratégicos ligados al desarrollo.

En el documento publicado por la Mesa Productiva Mendoza, integrada por dirigentes de la producción, el MID y el Partido Demócrata Progresista, también integrante de Cambia Mendoza, se estipula medularmente aspectos clave a tener en cuenta para acompañar los desafíos de la compañía para que todo no termine en una aventura hacia el fracaso. El pronunciamiento señala su respaldo a "la decisión del Gobernador, pero no con un cheque en blanco" y observa que "el nuevo directorio deberá asegurar la competitividad de la compañía" y que estarán "atentos para evitar cualquier irregularidad...". El apoyo está, pero las condiciones también.

El flamante representante del Estado mendocino en el directorio de IMPSA, Pablo Magistocchi, señala, resumiendo el pensamiento de las autoridades. que es la línea gerencial la que debe hacerse cargo de la gestión, no la política. Y, tanto los funcionarios nacionales como provinciales saben que el éxito de la nueva sociedad anónima con mayoría estatal pasa por el trabajo que tenga por delante, ya sea en obras en el país o en el exterior. La película recién comienza.

Made in Argentina

El gobierno nacional se esperanza en que en unas pocas semanas comenzarán a distribuirse los primeros lotes de fabricación nacional de la vacuna Sputnik V producida en el país.

Con el visto bueno del instituto Gamaleya a las muestras realizadas por el laboratorio Richmond ya quedó habilitada la producción y envasado en las instalaciones pertenecientes al empresario Marcelo Figueiras ubicadas en el partido de Pilar. La celebración conjunta de Vladimir Putin y de Alberto Fernández deja sellada la conveniencia de las partes.

El líder ruso aspira al reconocimiento y la expansión de la vacuna diseñada en su país, el presidente argentino necesita con urgencia la mayor cantidad de dosis posible y un golpe de efecto que revierta la disconformidad general con la demora en la provisión de vacunas.

Conjetura el Gobierno que con la aceleración de la campaña de vacunación y la cobertura de toda la población objetivo, las voces críticas comenzarán a apagarse y el Frente de Todos podrá cerrar filas capitalizando la lucha gubernamental contra la pandemia. El contrato supuestamente conseguido por Axel Kicillof con el laboratorio indio Bharat Biotech, para la llegada de entre diez y quince millones de vacunas que según anunció el gobernador bonaerense compartirá con la Nación, serviría también para apuntalar la imagen alicaída del Gobierno.

La salida de la crisis sanitaria será un aliciente para la economía y una condición necesaria para la recuperación de las actividades más castigadas como el turismo. El máximo anhelo de la gestión de Fernández es que la inmunidad de rebaño sea alcanzada con bastante antelación a las elecciones, al menos de las generales, para que haya una repercusión positiva tanto en el humor social como en la economía.

Por lo demás, congelar todos los precios que se pueda, tanto de tarifas como de productos sensibles de la canasta básica. El incremento del gas es de un módico seis por ciento para usuarios residenciales y del cuatro por ciento para pymes. La telefonía, internet y el cable tendrán aumentos del tres y el cinco por ciento para junio y julio pese a un reclamo mayor de los operadores. Los próximos aumentos quedan pendientes para diciembre. La nafta no volverá a aumentar hasta después de las elecciones. El atraso cambiario se seguirá acentuando. La consigna es barrer la basura debajo de la alfombra.

Todos los cañones seguirán apuntando a la cadena empresaria en diferentes rubros y en el control sobre las góndolas, pese a lo cual la inflación general sigue su curso y el último REM (relevamiento de expectativas del mercado), que realiza periódicamente el Banco Central, arroja un pronóstico de 48,3 por ciento para el año.

Nada estará dirigido a cambios estructurales para ordenar la economía, sino a predicar que los problemas de la inflación responden a los formadores de precios y a los especuladores de siempre, a quienes el Gobierno está dispuesto a darles batalla. La épica discursiva deberá ser acompañada por el vuelco de recursos y beneficios a los sectores vulnerables y a objetivos estratégicos, que sean funcionales a la campaña que se avecina en todos los terrenos.

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