Por Manuel De Paz
Durante años hemos traducido los nombres de películas norteamericanas al sentir criollo y en no pocos casos hemos desvirtuado o bastardeado esos títulos. Ya de niño me costaba entender -en el cine Colón de Palmira- por qué 101 Dálmatas se llamaba aquí La Noche de las Narices Frías.
Ahora los yanquis parecen estar probando algún tipo de revancha. Por estas horas se estrena en Los Angeles La Odisea de los Giles, la película de Juan José Campanella, que recrea el "corralito" de diciembre de 2001. Y el título elegido es Heroic Losers, es decir Perdedores heroicos.
¿Llamativo? ¿Ridículo? ¿Demasiado intrínseco? Tal vez nos hubiera dejado más tranquilo The Odyseey of the foolish o The "Corralito".
El 21 a toda orquesta
"Corralito" define la acción de cagar a la gente cuando la política deja a la economía a la deriva.
Con esa gran tragedia económica y política los argentinos inauguramos este siglo veintiuno y le dimos al mundo una nueva palabra que ya está incorporada a los libros de historia y de economía desde Hong Kong hasta Oslo.
En cartelera desde hace más de tres meses en nuestro país, donde ya la han visto casi 2 millones de personas, La Odisea de los Giles se estrena en EE.UU para poder competir por el Oscar 2019 a la mejor película en idioma extranjero.
La Argentina la ha propuesto a la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, pero la lista de los nominados se da a a conocer recién en enero y los premios se otorgan el 9 de febrero de 2020.
Pulpa de risa
Heroic Losers tiene a su favor el haber transformado en ficción un suceso histórico made in Argentina y haber encontrado un adecuado tono de tragicomedia para ubicar a los perdedores heroicos.
Es como si estuviéramos aprendiendo que la mejor forma de ser universales es mostrando nuestra singularidad, aún si está llena de piojos. Y ante ello uno de los mejores tamices para obtener buena pulpa creativa es el humor.
Si el perdedor es alguien que pierde, o al que le arrebatan o le niegan algo (plata, ahorros, ilusiones, esperanzas, el pelo) el heroico es el que lucha, que resiste para reconquistarlo o para poner justicia.
La historia y la literatura se han ocupado mucho de las hazañas de los perdedores que mutan en héroes, al punto de que esa épica ha dado lugar a rubros específicos como la comedia heroica, que es precisamente lo que vende La Odisea de los Giles.
Los chiflados
A nosotros, afuera, se nos conoce sobre todo por los malos políticos que no terminan de dar pie con bola con la economía de un país rico en materias primas y en recursos humanos.
Y es muy común que digan que somos un enigma. Que no nos entienden. Que los argentinos somos como marcianos, gente que se dispara tiros en los pies todo el tiempo.
Quizá la película de Campanella ayude para que se empiece a entender que si la Argentina aún no se fue al carajo es porque la sostiene esa heroicidad de los simples, de los cotidianos, de los sufridos, de los esperanzados, de los perdedores.



