Hasta hace unos años José Luis Ramón era un total hijo de vecino en Mendoza. Ya fungía, sí, de abogado estentóreo y de portador de mucho desparpajo, una elaborada bonhomía que denotaba, quizás, el espíritu festivo de Córdoba, donde nació.
Divorcio total de Ramón y Vadillo ¿Y ahora quién podrá protegernos?
Tenía también muchas ínfulas puestas en hacerse conocer. Tal vez por eso echó a andar, en asocio con otro colega profesional y amigo de la vida, Mario Vadillo, una ONG de defensa de los consumidores. Y no les fue mal ya que los consumidores suelen ser bastante maltratados, por lo cual siempre hay trabajo que hacer.
Avispado, Ramón entendió rápido que esa plataforma, a la que llamó Protectora, era ideal para f ormar un partido político que le facilitara el trascender sin tener que afiliarse a uno de esos partidos tradicionales y aburridos. Y, otra vez, no le fue mal.
Así, de ser un arrimado a la política provincial, ahora anda rondando y relamiendo las trenzas del poder central desde su rol de diputado nacional, cargo que logró -raspando- cuando su partido logró un cómodo tercer lugar en las últimas elecciones de la Provincia.
Las luces del centro
Dicen sus detractores que Ramón le ha encontrado el gusto a las tentaciones de la Gran Cocina de la Política Nacional, con asiento en esa ciudad "opulenta", como llama a Buenos Aires el presidente de la Nación.
Por el contrario, en la austera y cerril Mendoza, su principal socio político y amigo entrañable, Mario Vadillo, quien también es legislador, pero de la Provincia, terminó por romper todos los lazos que durante años lo unieron a Ramón. Y en sintonía con varios "protectores" locales ha acusado a Ramón de ser "un traidor a la república".
Vadillo lamenta por estas horas el esfuerzo que durante años realizaron en Protectora para que los ciudadanos tuvieran representación en el Congreso nacional y acusa a Ramón de haberse convertido en un servidor del kirchnerismo. Asegura estar dolido por haber comprometido a su familia, a sus amigos y a miembros de la ONG a afiliarse al partido para que votaran a Ramón.
El afectado Vadillo le restregó a su ex amigo y ahora "traidor" que el trabajo que hicieron juntos fue para ser un partido opositor. Y con esa modestia que da el sufrimiento, catalogó a la trayectoria de Protectora como "impecable".
Agua para otro molino
El acusador no duda al ratificar que durante todos estos meses en la Reina del Plata, Ramón ha llevado a Protectora sin prisa y sin pausa para el lado del kirchnerismo, algo que nunca habían convenido.
Y recuerda que la idea primigenia fue la de intentar influir y cambiar la estructura de las fuerzas principales (peronismo, radicalismo, macrismo) "que en los últimos 50 años generaron un 50% de pobreza".
En las separaciones matrimoniales suele ser habitual que uno de ellos asuma el papel de víctima de una situación no querida. En este caso no quedan dudas de que el ofendido es Vadillo al sentirse traicionado de manera vil. ¿Esta era la gente que venía a oxigenar la política mendocina?
Podríamos sintetizar el merengue protector en un filosófico "El infierno es el otro (o los otros)", como decía Sartre, pero puede parecer presuntuoso. Opto por algo más cotidiano como "No hay peor astilla que la del mismo palo".
¿Y ahora a quién le vamos a pedir protección los mendocinos, eh?


