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Cuando la voluntad no puede con la realidad

Los gobiernos nacional y provincial presentan dificultades para definir lo prioritario, lo urgente y lo necesario

"El gobernador ha dado instrucciones para que el debate por la Ley de Educación no tenga fecha de cierre", había anticipado el miércoles el director general de Escuelas, José Thomas, en diálogo con Séptimo Día (El Siete).

Lo que ha confirmado Rodolfo Suarez las últimas horas -no todavía a través de vías oficiales ni Twitter, sino por declaraciones a Los Andes-, es la decisión de postergar, directamente, la sanción de la norma para 2021, una vez que se aquieten las aguas de la puja por la conducción del SUTE.

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De todos modos, la norma no verá la luz sin sobresaltos, teniendo en cuenta las críticas de quienes consideran que por la pandemia no estaban dadas las condiciones para un Congreso Pedagógico participativo, sino, además, por las numerosas objeciones que se han dado a conocer respecto de algunas propuestas específicas que propone el equipo de Suarez. Por eso, el gobernador insiste en que el debate se dé en un ámbito participativo de aportes al "borrador", que ha tenido ya varias modificaciones, y que deberá pasar por varias instancias antes de que se convierta en una ley marco para la educación.

En cuanto a los temas de fondo, José Thomas señala que la tecnología es igualadora de oportunidades y, teniendo en cuenta que forma parte de la cotidianeidad, hay que garantizar la inclusión de todos los sectores. "Hay que focalizar los cambios en los sectores más vulnerables y hacer hincapié en la formación del ciudadano digital para tener una sociedad más homogénea'', acota el titular de la DGE.

El Estado deberá cumplir una tarea insoslayable para brindar los recursos que garanticen el acceso a la conexión a toda la población educativa, como un derecho fundamental, y así acortar la brecha que en la actualidad es notable en distintos sectores rurales y urbanos que están quedando al margen.

"La vida está atravesada por la tecnología, más allá de si el aprendizaje se da en la escuela o en la casa", señala el funcionario, al rechazar la idea de la bimodalidad como opciones contrapuestas.

Por su parte, el ministro de Educación de la Nación, .Nicolás Trotta reconoce que las reformas educativas deben contemplar la dimensión tecnológica en los procesos pedagógicos. En la entrevista que dio al programa Medio Día (Radio Nihuil), sobre ese aspecto dio una visión coincidente con uno de los ejes en que se asienta el proyecto que impulsa el gobierno provincial.

Trotta, quien se cuidó de rechazar abiertamente la convocatoria con vistas a una nueva ley de educación en Mendoza, criticó la cancelación del programa Conectar Igualdad durante el gobierno de Macri, porque sostiene que se dio un paso atrás en ese objetivo. Es que la experiencia de la virtualidad está siendo un ensayo impuesto a la fuerza por la realidad.

La pelota en la Casa de las Leyes

Otro de los temas que será materia de debate legislativo y mediático, es el del Presupuesto 2021, que en la semana dio a conocer Lisandro Nieri. Al momento de presentarse en la Legislatura, el ministro de Hacienda llegó con los avales de haber logrado la reestructuración de la deuda con los bonistas -la primera que alcanza un estado provincial en esta etapa- y la demorada refinanciación con el Banco Nación.

La pauta oficial prevé superávit corriente, algo impensado en tiempos de una economía en bancarrota. Y va con todo, una vez más, por el roll over y la toma de deuda por 350 millones de dólares para inversión, después del intento fallido de principios de año.

No será sencillo para el oficialismo lograr el objetivo a raíz de la previsible resistencia del Frente de Todos. El influyente senador Adolfo Bermejo ya lo advirtió mediante un tuit: "Como esta gestión se maneja en borrador, solo copiaron y pegaron el presupuesto presentado hace un año. El roll over indefinido es inconstitucional, ya lo habíamos debatido el año pasado; al igual que el pedido de deuda, pero se insiste". No obstante, el legislador maipucino -aislado con coronavirus-, deja una puerta entreabierta: "Confío en el diálogo porque entiendo que Mendoza necesita presupuesto, y se lo queremos dar...".

Tal como sucedió el año pasado, habrá que estar atentos a las señales que dé la líder del peronismo provincial, Anabel Fernández Sagasti, quien oficia de puente entre la Provincia y el gobierno nacional y, a su vez, mantiene una relación cordial con el gobernador Rodolfo Suarez.

Alberto en su laberinto

Pero al margen del debate provincial, la suerte de la economía local depende estructuralmente del desempeño del gobierno de Alberto Fernández, que presenta un panorama excesivamente complejo. Sin crecimiento no se podrán alcanzar las metas previstas en el presupuesto nacional, y en el que se basa la pauta provincial.

El proyecto que presentó Martín Guzmán supone una suba del PBI en el orden del 5,5%, una inflación del 29%, y un dólar oficial nominal en torno a los 102,4 pesos hacia el final de 2021. Son números de un borrador que, a pesar del rebote lógico que debería tener la economía, antes de ser aprobados parecen chocar con la realidad.

El paquete de medidas lanzado esta semana no ha logrado calmar la plaza cambiaria, los mercados siguen mostrando indicadores negativos y la Mesa de Enlace, entre otros sectores críticos, expresó la disconformidad del campo.

Los extraordinarios niveles de pobreza y el estrechamiento de la clase media que ya bajó al 32% en la pirámide social (datos de la consultora Moiguer), son la muestra del fracaso de las sucesivas gestiones en toda la década, agravados por la decisión de parar la actividad económica como estrategia para enfrentar la pandemia.

Son muchos los frentes abiertos por el Gobierno, algunos por voluntad y otros por impericia. A los problemas que emanan del Congreso -la caja de resonancia de los intereses de Cristina-, se suman otros que involucran al Ejecutivo.

La reacción destemplada al per saltum que aceptó la Corte sobre el tema del traslado de los jueces, el voto en la OEA de rechazo al informe Bachelet sobre la violación de los derechos humanos en Venezuela, la curva exponencial de los casos de coronavirus, el crecimiento de la inseguridad, la tensión con la oposición por los fondos de CABA, son algunos de los tantos conflictos y asuntos que empatanan una gestión que no atina a levantar vuelo.

A diez meses de asumir la dupla Fernández-Fernández, no alcanza con que nos recuerden todos los días lo malo que fue el gobierno de Mauricio Macri. Más bien, deberían mostrar un plan general de superación de la situación actual en todos los órdenes.

Cuando todavía estamos enfrentando lo peor de la pandemia, sería aconsejable que el Presidente empiece a mostrar signos de gobernar para todos con vistas a superar la crisis generalizada, no solo económica, sino de credibilidad. Esa es la piedra basal para poner un ladrillo sobre otro, en una construcción compleja, que cada vez parece más irrealizable. La esperanza es lo último que se pierde, pero la confianza día a día se vislumbra más escasa.