Estamos inmersos en una crisis del sistema de salud en Argentina que pone en peligro la calidad y accesibilidad a la atención médica en todos los niveles y para todos los financiadores. La crisis es global pero afecta particularmente a los prestadores tanto a nivel individual, médicos especialistas, como también a clínicas, sanatorios, institutos de diagnóstico por imágenes, laboratorios bioquímicos, cuidados paliativos, atención domiciliaria, etc.
Ningún prestador ni impone ni participa en la definición de honorarios y gastos, es el eslabón más débil y responsable final de la atención de los pacientes y su retribución es impuesta por los financiadores. Es una realidad que están sometidos arbitrariamente a pagos diferidos que, en medio de un proceso inflacionario como el actual, significan una disminución sustancial del ingreso. Nunca se aplican intereses por mora, como en cualquier otra actividad.
El sector prestador de la sanidad no puede detener su actividad porque es mano de obra intensiva y tiene que mantener estructuras y salarios y por esto se ve impelido a aceptar condiciones cada vez más adversas y degradantes. Sin embargo, las consecuencias a futuro serán muy negativas; ya vemos la carencia de médicos en algunas especialidades y eso nos llevará años recomponer.
Los aranceles y honorarios en los últimos 20 años, han tenido una evolución muy por debajo del incremento de la inflación, del dólar y de los costos de la salud. La consecuencia obvia es la pérdida del poder adquisitivo y esta situación desata una puja para obtener una correcta compensación. Los reclamos y las acciones son justas y merecen nuestra mayor solidaridad con todo el arco de profesionales de la salud, pero las consecuencias no serán totalmente satisfactorias si todo el sistema no toma conciencia y busca los caminos del reconocimiento a quienes están en el contacto directo de la atención al paciente.
Creemos que todos los sectores deben plantearse con responsabilidad, en un diálogo maduro, la solución integral de este problema que nos afecta a todos y que repercute negativa y finalmente en los pacientes, destinatarios finales del sistema de salud.
Dr. José Luis Sánchez Rivas
Presidente Sociedad de Radiología de Mendoza




