Trece gobernadores dijeron presente en el acto por el 9 de Julio en Tucumán. La independencia argentina, a 210 años de haber sido declarada, se debate entre la balcanización de su territorio y los festejos con escarapelas, narices heladas y socios dispuestos a jugar a fondo para que este proyecto político y económico siga: entre ellos, el mendocino Alfredo Cornejo.
Cornejo colado en un gobierno que se parece cada vez más al pejotismo
El armado de poder de los Milei tiene apellidos pejotistas de fuste: Menem, Jaldo, Jalil y otras firmas de la crema sirio-libanesa norteña; Santilli, Ritondo y Bullrich en Buenos Aires
La última foto de Mauricio Macri en 2015 antes de llegar a la presidencia fue con la estatua de Perón en la ciudad de Buenos Aires a pocas cuadras de la Casa Rosada.
Parece difícil armar gobierno en la Argentina sin apelar a los símbolos y a los dirigentes del peronismo o del pejotismo más derechoso: Diego Santilli, Cristian Ritondo y Patricia Bullrich fueron jugadores destacados del PRO pero todos fueron antes también afiliados peronistas y ahora reportan a los hermanos Milei.
La lancha de Scioli
La provincia de Buenos Aires es la mitad del país, un territorio enorme, siempre mayormente afín al peronismo. De hecho el exgobernador pejotista de esa provincia Daniel Scioli fue un adelantado en eso de vender los trapos a la parcialidad mileísta y puso su lancha a correr para esa escudería desde el minuto uno. Con él emigraron varios referentes duhaldistas del conurbano bonaerense.
Pasa que empardar el número de votantes bonaerenses es motivo de insomnio para la gran mayoría de los políticos que quieren encumbrarse y no vienen de ese bastión peroncho.
Paradoja: nunca un gobernador bonaerense ha llegado a la presidencia por el voto popular, solo Eduardo Duhalde, pero usando otro resorte, cuando Fernando De la Rúa cayó en desgracia.
Karina y sus clases de oratoria
“Divide y reinarás”. Javier Milei saca cuentas finas: el Norte Grande (Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Chaco, Santiago del Estero) + Entre Ríos (PRO) + Cornejo (UCR) – ½ PJ (cuatrereados) = ¾ de Buenos Aires.
El presidente ya blanqueó que quiere ser reelecto. Muchos aseguran que la pareja de hermanos podría hacer una jugada maestra -y kirchnerista- de último momento y dejar que sea Karina Milei la candidata a presidenta en 2027.
Para el armado del 2027, la secretaria general de la Presidencia estaría tomando clases de oratoria -su punto flaco- en la Rosada lunes, miércoles y viernes cual alumna de declamación de los años ‘80. También muchos arriesgan que, si las cosas van muy bien, la fórmula podría ser integrada por ambos hermanos.
Cornejo entre peronchos
Todo menos Cornejo huele a peronismo en el mileísmo: no confían en nada ni en nadie, usan fórmulas y recetas peronchas para todo, asfixian gobernadores a discreción, festejan con los que eligen y endulzan a quienes buscan adherir a su proyecto.
Cornejo insiste en chicanear con los suyos y en todos los contextos llamando “kirchnerismo” a todo lo que venga del peronismo no mileísta, pasa que es un aliado del pejotismo mileísta. Finge haciendo de cuenta que eso no es así, pero es la realidad más absoluta: Milei está rodeado por el peronismo y sin ese aporte no podría gobernar, “así, shecorta”.
Romper al PJ en muchos pedazos es parte de la estrategia de la Rosada para continuar en la cumbre del poder hasta 2031 como mínimo, el presidente ya dijo que los argentinos necesitaríamos 40 años de él para salir del pozo, suerte para los que puedan verlo.
Financian la ruptura peronista yendo a las individualidades y aprovechando un momento de distracción del principal partido del país que pareciera adormecido o consciente de que juega para Milei, una de dos.
Empanadas árabes
El armado del poder de los hermanos tiene apellidos pejotistas de fuste: a la cabeza muchos Menem, más al Norte los Jaldo, los Jalil, los Elías y otras firmas de la crema sirio-libanesa asentada por siglos en aquellos lares y viejos caudillos peronchos. Al centro bonaerense aparecen los Santilli, los Ritondo y en el pupo donde atiende Dios, las Bullrich.
Todos apellidos afiliados al peronismo desde el año del jopo y ahora jugando en el equipo del león que supo luchar alguna vez contra la casta que hoy lo idolatra.
El presidente ha sido especialmente duro con Raúl Alfonsín pero nunca con Carlos Menem, también se lo ha escuchado elogiar a Néstor y a Cristina Kirchner.
La pregunta del millón
¿Es este un gobierno peronista? Si tomamos como parte de esa historia política al menemismo, este es un gobierno pejotista clásico: la doctrina peronista y su tradicional definición movimientista hace que ser de derecha, de centro o de izquierda sea solo cuestión del contexto internacional o latinoamericano.
Primer gobierno de Perón a la izquierda, segundo al centro, tercero a la derecha. Menem a la centroderecha, Néstor al centro y Cristina primer gobierno a la izquierda y segundo al centro. ¿Y Macri pintado de amarillo pero lleno de pejotistas? A la derecha también. Al final es como decía Juan Domingo Perón "todos los argentinos son peronistas aunque no lo sepan”.







